Brutal paliza a un taxista que persiguió a una pareja que se marchó sin pagarle en Gijón

Los jóvenes, de entre 20 y 25 años, la emprendieron a patadas y puñetazos con la víctima cuando les exigió el abono de la carrera

Eran cerca de las nueve de la mañana cuando un taxista gijonés recogió a una pareja de jóvenes tras una noche de fiesta. Nada más acceder al vehículo proporcionaron una dirección al trabajador que cambiaría justo cuando se acercaban a su destino. El nuevo punto para apearse sería la carretera Carbonera, cerca de la calle Dolores. Durante el trayecto la mujer se desvaneció en un par de ocasiones, al llegar a su nuevo destino y al ir a realizar el pago de la carrera, dejó caer varias monedas por entre los asientos del taxi.

“Ahí te dejamos el dinero”, le dijeron al taxista que al ir a comprobar si era cierto se encontró con apenas un euro y medio entre los asientos traseros. El conductor exigió entonces el pago íntegro de la carrera tras haber realizado el desplazamiento, momento en el que ambos intentaron escapar corriendo hacia la calle Bélgica. El taxista no se lo pensó dos veces y salió de su vehículo tan deprisa como pudo y a unos doscientos metros pudo alcanzar a la chica. Su pareja, al ver que el profesional del taxi la retenía, retrocedió y sin mediar palabra comenzó a empujar y golpear al conductor.

Ya en el suelo el taxista no pudo en ningún momento defenderse y los golpes se sucedieron en todas las partes de su cuerpo. Las patadas y los puñetazos con especial inquina fueron a parar a la cabeza y el torso del conductor. “No era capaz a quitármelo de encima, no entendía cómo alguien podía hacer eso y con tal virulencia por una carrera de cinco euros, estoy sorprendido”, explicó ayer a este periódico.

La policía local, alertada por el propio conductor, tardó escasos tres minutos en llegar al lugar de los hechos, pero fue el tiempo suficiente para que todo sucediera.

Tras la reyerta el conductor se trasladó a un ambulatorio cercano y de ahí fue derivado al hospital de Cabueñes. Sufre magulladuras, politraumatismos y también dos brechas en la cabeza que necesitaron dos y tres grapas respectivamente para ser cerradas. Además, el taxista tiene un derrame en el ojo y un brazo con diversas magulladuras. Llama la atención la alevosía mostrada por el agresor. La víctima del suceso se encuentra actualmente de baja médica con lo que esta eventualidad supone además para un profesional del taxi.

No es la primera agresión que sufre un taxista en la ciudad de Gijón y en las últimas fechas han sido varias las denuncias presentadas en la comisaría de la Policía Local por parte también de las cooperativas.

Levante EMV

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