Antonio Patiño, el taxista más marchoso de A Coruña

Este taxista se ha ganado a la juventud de la ciudad herculina porque sus viajes están amenizados con reguetón y algún que otro selfi

Hay pocos taxistas tan singulares. Y, sobre todo, tan marchosos. Cuando me encontré con el Instagram de Antonio Patiño me quedé un poco embobado. No porque fuera raro -que lo es- sino porque su idea es tan sencilla y tan eficaz que sorprende que no se le haya ocurrido a nadie antes. Poner reguetón y mostrarse amistoso con las juventudes que vuelven a casa -o van de fiesta- le ha servido a este taxista coruñés para labrarse una divertida reputación como vehículo fiestero. Toni para los amigos, y @toni_patino en redes, es muy conocido por gran parte de la chavalada de la ciudad herculina. Su curioso Instagram, lleno de selfis con sus clientes, se ha convertido en su seña de identidad.

«Pues lo de las fotos empezó hace unos años, con unos chavales asiduos al taxi que me dijeron si me hacía un insta para subir mis fotos con ellos», recuerda Toni. Sin embargo, ser taxista nunca fue su primera opción, ya que él es informático. Cansado de estar todo el tiempo viajando por trabajo, decidió asentarse en A Coruña, donde está su familia. Ahora ya lleva diez años en el gremio del taxi, pero admite que no ha abandonado del todo la informática.

Además de las fotos, la música que usa en su taxi, ideal para levantar a cualquiera que esté de bajón, lo ha convertido en el medio de transporte preferido por los jóvenes. Aunque ya domina el género, Toni no se considera un erudito del reguetón, y reconoce que el punto de partida fue el gusto musical de su hija de 16 años. «A partir de ahí, empecé a buscar y a documentarme un poco más. Ahora intento ir actualizando las canciones, pero a veces ya son los chavales los que me recomiendan una u otra. Se puede decir que estoy bastante al día», bromea el taxista. ¿Por qué elige esa música? Toni explica que antes, el momento de subirse al taxi significaba el fin de las fiestas y los jóvenes se dormían o vomitaban a la segunda curva. Así, «al ponerles lo que les gusta, la fiesta acaba cuando llegan a casa». Además, como su coche es de seis plazas, suele recoger a varias personas a la vez para que el viaje sea más asequible. «El precio les sale más barato y ellos tan contentos por conocer gente nueva. Alguna vez hasta hemos tenido ligoteo», confiesa. Para Toni también es esencial la confianza. Se toma la puntualidad muy en serio, y siempre se preocupa de que los chicos y chicas lleguen bien a casa. «No nos cuesta nada esperar unos segundos a que el cliente entre en su portal, y eso también les da seguridad», afirma.

Para todos los públicos

Aunque la mayoría de su público es joven, Toni también cuenta con clientes de otras edades. Muchos lo han conocido gracias al boca a boca. «Al final acabas llevando también a sus padres, a los tíos, a los hermanos… Y no a todos les pongo reguetón, ¿eh?», puntualiza. Aunque aprecia el uso de las redes sociales, las considera un «complemento más con el que darse a conocer». «La clave está en empatizar un poco con los chicos que se suben. Vienen de fiesta, no hay que gruñirles ni mirarlos mal. Hay que utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance, y aunque las redes sociales ayudan, lo esencial es la confianza y la actitud», analiza Toni.

Además de curiosos y asiduos, también hay los que entran de casualidad en su taxi. «La táctica ante las caras largas es poner un poco de música, pero baja. Ya cuando veo que les gusta el tema, lo subo para que se animen. A veces pongo canciones que ni conocen, pero que les encantan. Cuando te quieres dar cuenta, ya están cantando a grito pelado», confiesa. Después de disfrutar de un trayecto tan entretenido, todos le piden el teléfono para la próxima. Algunos se preguntarán si Toni no se cansa con tanto ajetreo: «La verdad es que no, te ríes de las ocurrencias de los chavales y te lo llegas a pasar bien. Creo que son, en su mayoría, una generación muy sana», responde divertido este pinchadiscos sobre ruedas.

Son tantas las anécdotas que Toni tiene acumuladas que no llegan las páginas del YES para contarlas. «En una ocasión, se me sube un chaval, que es cliente habitual, de copiloto. Se sientan detrás otros dos chavales y les pregunto: ‘¿Adónde vais?’. Me responde el de delante: ‘Yo a la Zapateira, los otros ni idea’. Resulta que ni se conocían, pero, claro, con la música del taxi se animaron y los de atrás convencieron al de delante para seguir juntos la fiesta en un after», cuenta entre risas Toni.

Entre los temas que pone, el taxista reguetonero tiene claro cuál es el que lo peta: China, de Anuel, Daddy Yankee, Karol G, Ozuna y J Balvin (¡podrían ir todos en el taxi de Toni!). Aunque para él lo que mejor funciona son los mashups, es decir, esos collages musicales donde se junta un éxito con otro, haciendo muy fácil que los jóvenes sigan el ritmo: «Si no conocen una, conocen la siguiente, así que siempre hay un momento que disfrutan. Eso sí, cantamos todos fatal. Ja, ja, ja», confiesa el conductor, que no olvida que por muy bien que se lo pase sigue siendo un trabajo. «Fuera del cachondeo, nos tomamos muy en serio nuestra labor. La puntualidad, la seguridad y ser asequibles es lo que hace que haya gente que ha dejado de coger el bus para subirse en el taxi», afirma.

Un recuerdo sobre ruedas

Al final, las fotos se intercambian entre conductor y pasajeros -siempre con el coche parado, claro-, y queda un divertido recuerdo de una vuelta a casa diferente. Toni cuenta ya con más de 100 publicaciones en Instagram, donde se entremezclan vídeos y fotografías que quizás no tengan la mejor calidad -¡Ay, esos pulsos!-, pero que demuestran que además de taxista, Toni es un amigo para ellos. Y no cabe duda de que su coche es el más deseado para prolongar la fiesta un poco más.

La Voz de Galicia

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