Javier Leralta, periodista del Ayto. de Madrid, nos habla de la evolución del taxi

Leralta: “El taxi de Madrid tiene un crecimiento en función de que es la capital del país y creo que es su mayor singularidad”

javier leralta

– ¿De dónde le viene su interés por la movilidad urbana y especialmente por el sector del taxi?

Me viene por mi vocación de historiador, que aunque no lo soy, la historia siempre me ha entusiasmado. En un momento de mi vida tuve que decantarme por estudiar periodismo o historia y, aunque decidí apostar por el periodismo, la historia la tengo siempre presente.

Aprovechando mi trabajo durante años en el Gabinete de Información de Tráfico del Ayuntamiento de Madrid, surgió mi interés por conocer cómo había sido la circulación en las décadas anteriores a la época en la que entré, que fue a finales de los años 80. Fui recopilando mucha información del comportamiento de la circulación y de los transportes a lo largo de la historia, hasta que me encontré con una documentación muy abundante del transporte y también del taxi, así que publiqué diferentes libros con ese material, entre ellos Historia del Taxi de Madrid.

El primer libro apareció a mediados de los 90, era un ensayo de historia con solo texto, y este último libro, que salió recientemente, ya tiene incorporadas más de 300 imágenes porque al final cuando se trata de contar una actividad pegada a la calle y a la vida de las personas, hay imágenes que cuentan más historias que el propio texto.

– ¿Cómo surgió la idea de escribir el libro Historia del Taxi de Madrid?

Pues mira, curiosamente, de la mayoría de los transportes públicos urbanos o colectivos que se mueven en las ciudades, hay bastantes publicaciones y bibliografía, pero del taxi no había nada escrito cuando me lo plantee, tratándose del transporte urbano más antiguo de la humanidad porque el taxi tiene tres siglos más de vida que los transportes colectivos como el ferrocarril, el tranvía, el metro o el autobús. Vi que había un vacío, y luego me di cuenta que era debido a diferentes circunstancias, pero principalmente a la singularidad del gremio del taxi. Los transportes colectivos están tutelados por la Administración y tienen la capacidad de escribir su propia historia, pero el taxi no; son miles de pequeños autónomos con diferentes asociaciones profesionales. Nunca antes había habido un interés para escribir la historia de un viejo oficio porque al final estamos hablando de un transporte urbano que tiene, en el caso de Madrid, 450 años, aniversario que se cumple este mismo año (1569-2019).

– ¿Fue muy arduo el trabajo de documentación para plasmar tantos años de historia?

Sí, al principio fue muy complicado porque no había una documentación que recopilara un poco la historia de este transporte. Afortunadamente, el hecho de trabajar en una institución como el Ayuntamiento de Madrid, me facilitó mucho el acceso a múltiples documentos, sobre todo informes técnicos. Después, he tenido que escarbar en archivos, en bibliotecas, en hemerotecas e ir recopilando un poco de cada fuente de información. Así estuve al menos tres años y, en cuanto a las imágenes, he estado un par de años consultando archivos fotográficos y digitales de revistas y periódicos –algunos ya desaparecidos– para hacer una selección bastante rigurosa de imágenes que contasen la evolución del sector. No quería que fuesen solo imágenes de apoyo que adornasen el texto, sino que fuesen fotografías ilustrativas e informativas de una época.

– ¿Cómo describiría la evolución del taxi de Madrid desde sus inicios hasta la actualidad?

Yo creo que es como la historia de la humanidad. La humanidad tiene ciclos y la historia del taxi también es cíclica. Hace 110 años, el sector se tuvo que reconvertir, primero reinventarse y luego reconvertir el sector antiguo de los coches de caballos porque apareció el autotaxi. Durante varios años convivieron, pero cada uno con un tipo de gestión diferente y ambos eran competencia. El primitivo taxi, el de caballos, tenía más de dos siglos y medio de antigüedad en Madrid. Era el taxi de siempre, y el nuevo, el autotaxi, era una novedad para una época en la que no se sabía si el automóvil tenía o no tenía futuro. Por lo tanto, el taxi, por su singularidad y por ser un transporte público de gestión privada, a su vez tutelado por la Administración, siempre ha tenido estos vaivenes, estos ciclos y estos momentos difíciles que impone el mercado, la calle y la competencia.

– ¿Qué singularidades cree que tiene el taxi de Madrid que no tenga el de otras ciudades?

El nacimiento del taxi de Madrid coincide, no sé si casualmente o no, con el nombramiento de Madrid como capital del Reino de España. La ciudad madrileña es elegida como capital en 1561 y las primeras normas que gestionan lo que entonces eran las mulas de alquiler, un servicio de alquiler con conductor, que era el mozo de mulas, surgen en 1569. Esto ya crea un binomio entre ciudad y este tipo de transporte urbano de alquiler y, a medida que va creciendo la ciudad, van creciendo también los diferentes modelos de taxi que ha tenido la ciudad. El crecimiento de la ciudad le debe mucho al taxi y el taxi le debe mucho al desarrollo urbano de la capital.

Yo creo que es una particularidad porque la gran expansión que tuvo el taxi en la época de la República fue debido a esa ebullición económica y comercial que experimentó la ciudad antes del estallido de la Guerra Civil. Después de los años 40, empieza a normalizarse la flota de taxis en la ciudad y comienzan a llenarse las calles con taxis de importación. Por lo tanto, el taxi de Madrid tiene un crecimiento en función de que es la capital del país y creo que es su mayor singularidad si lo comparamos con el sector en otras ciudades.

La segunda parte de la entrevista, en el próximo número de YOTAXI.

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