Se intensifican los controles oficiales a coches VTC en Bilbao

Una de cada tres inspecciones acaba en denuncia por infracción

El súbito desembarco de Uber en Bizkaia, que se produjo de la noche a la mañana hace ahora casi un mes, ha traído consigo un notable incremento en las denuncias por infracciones en la prestación del servicio de coches con licencia VTC (vehículos de transporte con conductor). De las 17 inspecciones realizadas en lo que llevamos de año, seis han acabado en un expediente por haberse hallado algún tipo de irregularidad; es decir, en algo más de un tercio de los casos. Pero lo más llamativo viene ahora: de esas seis, cinco las realizó la Ertzaintza el pasado 15 de noviembre en el aeropuerto de Loiu, cuando la conocida plataforma ya había echado a andar en suelo vizcaíno. Aquel día la ratio de denuncias superó el 70%. En todo caso, la Diputación, competente en materia sancionadora, «no tiene constancia» de que los conductores multados trabajen para la multinacional, ya que las autorizaciones, emitidas en Álava, no están a su nombre.

Así lo ha detallado este martes el diputado foral de Transportes y Movilidad Sostenible, Miguel Ángel Gómez Viar, ante la comisión del ramo en las Juntas Generales. Para el representante socialista, la estadística no es demasiado «relevante», aunque sí pone en evidencia un ascenso respecto a los anteriores años, máxime cuando este ni siquiera ha terminado. En concreto, en 2016 se abrieron cinco expedientes; en 2017, ninguno; y en 2018, solo tres. A falta de algo más de un mes para el cierre del actual ejercicio, este acabará irremediablemente con un récord en las infracciones registradas.

El diputado ha explicado que las inspecciones de transporte a coches con licencia VTC siguen el mismo patrón que las que se llevan a cabo en los taxis. Los registros se suelen dar sin previo aviso en lugares de gran demanda de usuarios como la terminal de Loiu o el puerto deportivo de Getxo cuando atracan cruceros repletos de turistas, competencia en ambos casos de la Policía vasca. En otras ocasiones, en cambio, se produce en cualquier otro sitio como respuesta a alguna denuncia. La inspección comienza con una revisión visual para verificar que el vehículo lleve las etiquetas autoadhesivas que los identifica como VTC en las lunas delantera y trasera. Después, se requiere toda la documentación del turismo y, sobre todo, el contrato o la hoja de ruta que acredite que el servicio se ha concertado con anticipación y no en el momento.

Con otras instituciones

Ese parece ser ahora mismo el meollo de la cuestión. A expensas del decreto que lanzará el Gobierno vasco en las próximas semanas para regular definitivamente esta actividad, y que fijará un mínimo de 30 minutos de antelación para adquirir el servicio, en la actualidad «no existe un periodo mínimo», según ha admitido el propio Gómez Viar. Aun así, los 38 conductores que cuentan con licencia VTC en Bizkaia no pueden circular de forma improvisada en busca de clientes como sí lo hacen los taxistas. l diputado de Transportes espera que la nueva normativa autonómica, que ya está en el punto de mira de la Autoridad Vasca de la Competencia, contribuya a establecer claramente los límites a plataformas como Uber y Cabify, esta última aún sin implantación en el territorio histórico.

El representante de la Diputación, asimismo, considera necesaria una cooperación entre todas las instituciones vascas para intensificar los controles, ya que detecta «ciertas lagunas» en las competencias de cada uno de los niveles de la Administración. Al Gobierno vasco le pide que el decreto sea «bueno y restrictivo» y a los consistorios, que empleen recursos de sus respectivas Policías Locales para vigilar los servicios de los VTC allí donde el ente foral no puede llegar: «Un sábado por la mañana con un gran congreso en Bilbao no tenemos gente en la calle. Hay que trabajar en conjunto con los ayuntamientos». Esa colaboración, tal y como ha indicado, también se debería fortalecer con la Ertzaintza.

El Correo

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