“Hemos tenido taxistas que estaban trabajando por cuenta ajena y de repente se han visto sin ingresos”

La Sexta ha acudido hasta la sede de una asociación solidaria que ayuda a gente afectada por la crisis económica del coronavirus, entre ellos a taxistas

La crisis económica derivada del coronavirus está afectando a numerosos ciudadanos en nuestro país. En este contexto, ya son muchas las asociaciones que se han volcado en la ayuda social.

Una de esas asociaciones es la Red de Solidaridad Popular. Andrea Ropero ha entrevistado a Kena Yuguero, que forma parte de la asociación que opera en Latina-Carabanchel.

Antes de la crisis del coronavirus, la asociación atendía a unas 30 familias de forma habitual, mientras que ahora ya son unas 1.500 a las que, como ha explicado Yuguero “se les ha duplicado o triplicado la ayuda”, por lo que se estará ayudando en total a unas “10.000 u 11.000 personas”.

En contra de lo que gran parte de la sociedad podría pensar, la asociación se ha encontrado todo tipo de familias solicitando ayuda. “Hemos tenido taxistas que estaban trabajando por cuenta ajena y de repente se han visto sin ingresos. Gente que tenía un trabajo en una oficina y que se ha visto en su casa con su hijo”, ha explicado.

PAra evitar la estigmatización que sufren las personas que solicitan ayuda, muchas asociaciones piden la creación de una tarjeta alimentaria. Se basaría en una tarjeta que permitiría la compra al uso en supermercados a las personas que lo necesiten. Entre los beneficios, según ha explicado Kena Yuguero, se encuentra la posibilidad de mejorar su alimentación: “Podrían comprar fresco, que es algo a l oque nosotros no podemos llegar, y no crear así un problema de alimentación. Todo lo que damos es no perecedero, es pasta, legumbre y demasiado azucar”.

Además, ha explicado, “sería una forma fantástica de revitalizar el comercio de barrio, que se ha quedado tocado tras la crisis”. Sin embargo, falta una reunión con los servicios sociales. “Nos falta una reunión donde podamos poner cosas en común para sumar fortalezas”, ha añadido.

La colaboradora de El Intermedio también ha podido entrevistar a Vilma, una de las voluntarias de la red vecinal. Vilma Ramírez lleva siendo voluntaria desde que comenzó la pandemia, pero antes había estado cuatro años en la red como usuaria.

Para ella la asociación ha supuesto una ayuda. “Me ha situado en un sitio donde me gusta estar. Me gusta la dinámica de cómo se trabaja, porque no es caridad, es apoyo mutuo“, ha explicado. Vilma recurrió a la red porque “lo poco que ganaba” no le daba ni para el alquiler.

“Cuando más lo necesité la red me abrió sus puertas”, ha agradecido. Lo mismo le ocurrió a Casildo, que también es colaborador. “Hace diez o 12 semanas una vecina puso un cartel para que hicieran donaciones” y él se apuntó a ello.

Casildo Gómez trabaja de profesor y asegura sentirse “privilegiado“. “De alguna forma tenemos que poner nuestro apoyo a la gente que lo necesita”, ha recordado.

Andrea Ropero también ha contactado con Esteban Garabagliaun joven de 31 años que hasta hace poco era director de una óptica. “Llevo desde hace cuatro meses sin cobrar nada y la única opción que tengo es ir a iglesias, a Cruz Roja y a asociaciones para poder comer”, ha explicado.

Su sueldo pasó de “más de 2.000 fáciles a no tener nada”. “Los primeros meses tenía algo ahorrado, podía mantener a mi pareja, a mi madre pero ya este mes me he tenido que volver con mi madre porque no he podido pagar nada” ha asegurado. Y es que esta es la primera vez que tiene que pedir ayuda: “Es bastante complicado. Yo cada vez que vengo aquí estoy un par de días jodido porque no es un plato de buen gusto tener que estar esperando a que te ayuden. Las compañías de teléfono tampoco te perdonan nada… y si no hay dinero estás sufriendo, como mucha gente”.

Además, Esteban reconoce que no tiene ningún tipo de optimismo: “No creo que se solucionen las cosas“. Y es que afirma que jamás se imaginó en una situación similar.

La Sexta

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