Alberto Romo, nuevo presidente de Radio Taxi Valladolid: “la deuda de la entidad puede llevarnos a desaparecer”

El nuevo presidente de Radio Taxi repasa en esta entrevista la delicada situación del sector del taxi en Valladolid

Hace apenas dos semanas que Alberto Romo llegó a la Presidencia de Radio Taxi, asociación que engloba a 376 de los 474 taxistas que trabajan en la ciudad. A sus 44 años, se ha decidido a dar el paso para poder solventar la «complicada» situación a la que se enfrenta la cooperativa. No descarta incluso que la agrupación pueda disolverse antes de final de año debido a los problemas estatutarios que presenta, la descapitalización y la importante deuda que mantiene, aunque asegura que va a trabajar sin descanso para conseguir salir adelante. Tiene claro que los taxistas no van a tener más remedio que pagar, en forma de derrama o dejando de cobrar carreras, la deuda de la cooperativa, pero confía en unificar el sector y afrontar reformas que vuelvan a convertir el taxi en un atractivo para los vallisoletanos.

¿Por qué se aventuró a dar el paso y presentarse como presidente de Radio Taxi? 

Fue como un reto. En el año 2019, el presidente nos presentó unas cuentas con una importante subida de cuotas a los socios cuando no hacíamos ni 20 euros al día. Ante mis críticas, me dijo que hablaba pero no hacía nada. Fue entonces, cuando empecé a hacer varias cosas en la asociación, como las cuentas, una estación de gas que teníamos en alquiler y cuando veía cosas y rascaba un poco algo salía.  Entonces, la presentación de cuentas de 2019 a 2020 no cuadraba, intentamos echarlas abajo y explicar que faltaban cosas. Los socios aprobaron las cuentas, pero no los presupuestos. Fue ahí cuando empezamos a mirar a ver si faltaba dinero.

Pero entre Roberto Merino y usted salió elegido Ángel Luis Lorenzo. 

Sí, pero consideramos que era un presidente interino. Cada cosa que le pedíamos nos derivaba a Merino, aunque fuera solo un socio más.

¿Merino sigue siendo la persona..?

Se sigue contando con él para todo.  Hasta empresas externas que nos prestan algún servicio nos han dicho que el mantenimiento lo hace Merino, pero yo no he visto ninguna factura. Lo hará gratis imagino, pero es sospechoso y crea mucha inseguridad saber que nos remiten siempre a Merino.

¿Está siendo fácil el desembarco? 

De momento, estoy muy contento porque los socios están viendo la cantidad de problemas que hay y las trabas que nos están poniendo. Me están dando su apoyo y ayuda.

¿Trabas por parte de quién?

Lo último ha sido inscribir los nombres del nuevo consejo rector de la cooperativa en la oficina de Trabajo.  Gracias a la persona que trabaja allí, que lucha por ello, porque lo papeles que se han presentado no hay por dónde cogerlos.

¿Pero será un cambio ordinario? 

Sí, rellenar un modelo, pero hay que hacerlo bien. No me dejaron votar mi candidatura en asamblea. Fue la única que se presentó. Pero eso lleva a un error. La firma digital todavía la tienen los antiguos y hasta que no esté inscrito en todas las administraciones no podré hacerlo yo.

¿Está siendo difícil? 

Sí. La anterior junta directiva dice que sus cuentas están bien, estamos haciendo caso a lo que los auditores nos dicen. Pero no podemos asumir nada de lo que han hecho. Vamos a hacer una auditoria y cuando sea presidente con todos los derechos convocaré al consejo consultivo de recursos. Y antes del 20 de agosto asamblea general de socios para informar de cómo está la cooperativa. También se aprobarán los nuevos estatutos que están pendientes desde el año 2018. Tenemos que aprobarlos antes del 6 de septiembre sí o sí o iremos a disolución de la cooperativa.

¿Por qué?

Nos hemos encontrado con tres envites. El primero la falta de dinero, el segundo, movimientos contables de ejercicios anteriores que no reflejaban la realidad de la empresa según la memoria presentada. No sabemos qué importe, pero creemos que está sacado de la cuenta de finanzas de los propios taxistas. El tercero es la reforma de los estatutos.

¿Creéis que falta dinero? 

No lo puedo asegurar, pero sí lo creemos.

¿Cuál es la situación económica de la cooperativa Radio Taxi?

Muy mala y nos puede llevar también a la disolución. La cooperativa se ha descapitalizado en dos tercios.  Tenemos que recuperar de alguna manera ese dinero con ayuda de los socios, explicando las cosas y que entiendan que hay que hacer una derrama o dejar de doblar servicios. Hay trayectos que realiza un taxista, pero que son cobrados por la cooperativa. Tenemos una deuda ahí y podríamos capitalizarla. La tercera fórmula es un aumento de cuotas exagerado. No sabemos cómo lo haremos, pero tenemos que pagarlo.

¿A cuánto asciende la deuda?

No me atrevo a decirlo, creo que es exagerada, pero no me atrevo a decirlo. Tendrá que ser el auditor.

¿Qué plazo manejan para solventar este problema de la deuda? 

Tiene que estar solucionado en enero de 2022 o nos encaminamos hacia la disolución. Las cooperativas no pueden estar en patrimonio neto negativo. Pasamos en el año 2019 de un patrimonio positivo casi de 10.000 euros a uno negativo de menos 82.000 en un solo ejercicio. Eso hay que abonarlo sí o sí. Y que no se llaman los socios a engaño con la posibilidad de disolución porque en ese caso cada uno de ellos tendría que responder con su patrimonio personal de la deuda existente. La deuda la vamos a pagar de una forma u otra.

Entonces, ¿está en juego la prestación del servicio de taxi en la ciudad?

No. El taxi está asegurado. Nosotros nos dividimos en dos formas. La asociación normal compuesta por los trabajadores. Responden a las llamadas y mandan un coche. Esta parte va a seguir siempre así. Mientras que la que va a desaparecer es la cooperativa de taxistas. Es ahí donde está el problema.

¿Cómo se organizarían los taxistas vallisoletanos? 

Mediante la agrupación. Además, habría que montar otra empresa. Con la fórmula que fuera, mercantil, anónima, cualquier fórmula jurídica para poder facturar.

¿Pero eso es posible? 

Sí, aunque tengo el compromiso de todos los socios de que no va a ocurrir. De que esto lo vamos a sacar hacia adelante entre todos los taxistas de la ciudad.

¿Y si luego los socios dicen que no pagan? 

De alguna manera hay que hacerlo.  O bien no cobrando el dinero que se le debe, o con una derrama.

¿Cuándo podrán saber la situación real de la cooperativa? 

Más o menos podría ser en otoño. Y entonces se sabrá cuánto debemos y qué tenemos que hacer para solventarlo.

¿Están los taxistas en condiciones de afrontar nuevos pagos después de lo que están pasando por la pandemia? 

La voluntad la tenemos porque nadie quiere que la empresa se disuelva. A mí me han mostrado el compromiso de que no se nos cae. ¿Se puede hacer una derrama a plazos? Sí. Pero el caso es que la pandemia nos respete, podamos trabajar y aunque sea en cuotas de 50 euros podamos sacarlo adelante. Siempre y cuando nosotros reconozcamos que nos vamos a hacer cargo de la deuda el problema es menor, lo malo es si nos negásemos a pagar.

Con esta situación, ¿que balance hace de la labor de su antecesor en el cargo? 

Ha tenido un papel muy difícil por la pandemia. Tenía que haber hecho algo más, eso seguro. Y no tenía que haber dividido al sector. Conozco casos de socios que le decían que no le gustaba cómo se estaban haciendo las cosas, se lo decían, y contestaba que si nos les gustaba que se fueran de la cooperativa.  Eso conmigo no va a pasar

¿Cuántos socios hay actualmente en la cooperativa? ¿Cuántos se han marchado?

Somos 376 y algunos se han ido. Pero no a otra asociación, sino que se mantienen ellos solos en muchos casos. Otros han montado pequeñas radios. Pero se da la circunstancia de que al día siguiente de tomar posesión se ponen en contacto conmigo para la unión.

¿Es posible unir al taxi de Valladolid? 

No es que sea posible, es que tiene que unirse el taxi de Valladolid. Todos los problemas tienen un mismo denominador común. Las dos anteriores juntas directivas. Es viable en un futuro cercano. Tenemos que auditar, saber lo que tenemos, ver cómo pagar y después admisión de nuevos socios. Ya ha habido contactos para bien y creo que va a ser posible.

¿Cuáles serán las actuaciones que llevará a cabo una vez que el taxi esté unido y saneado económicamente? 

Lo que tenemos que conseguir es que el cliente no se nos escape. Quiero hacer unas reformas para que se puedan reservar taxis y para establecer precios fijos por trayecto en la ciudad. Esto junto con la integración de todo el taxi nos ayudará a captar más clientes. Tenemos que adaptarnos a lo que nos pidan los viajeros. Vehículos adaptados, de más de cuatro plazas, lo que sea…

¿El futuro pasa por adaptarse al cliente? 

Sí, sin duda. El cliente que necesite un taxi no le podemos decir no. Las palabras yo no hago eso deben desaparecer. Se puede hacer todo a través de la aplicación PideTaxi.

¡El cliente va a saber cuánto le cuesta un trayecto antes de hacerlo? 

Sí, tenemos el bigdata suficiente como para saber cuánto cuesta cada recorrido en cada momento del día. Solo tenemos que aplicarlo. Tenemos que hacerlo con la aplicación PideTaxi por la cantidad de volumen de datos que tenemos. Ya existe en otras ciudades.

¿Se ha puesto ya en contacto con las administraciones? 

Habría que hacer una modificación puntual de la ordenanza. Algo sencillo.

¿Y el pago con tarjeta?

Lo recoge la ordenanza municipal, pero estamos teniendo algún problema con los taxistas más mayores.  No se termina de adaptar. Estamos hablando con los bancos y dentro de la aplicación PideTaxi hay un apartado para el pago arrimando la tarjeta.

¿Cómo está funcionando el taxi en el alfoz? 

Está generando un problema la existencia de seis tarifas.  Actuamos en un pueblo igual que en un barrio porque en las localidades tengo que aplicar diferentes tarifas aunque cuestan lo mismo. Lo que queremos es eliminar las tarifas metropolitanas y quedarnos solo con las urbanas.

¿Han estado desabastecidas algunas paradas de los barrios durante la pandemia?

No. Todo lo contrario. Lo que ha estado vacío ha sido el centro. Tenemos datos de un taxista esperando ocho horas en el centro sin hacer una carrera. He conocido taxis de esperar hasta doce horas. Hemos salido a trabajar en pandemia y nos hemos ido a casa de vacío en ocasiones. Por las ayudas, no hemos pasado hambre, pero lo demás lo hemos tenido que renegociar con los bancos. Ahora, estamos en un 50% de lo que hacíamos.

¿Hay acuerdo para los descansos?

Cada uno puede salir cuando quiera siempre que respete 24 horas semanales de descanso. Así, puede que el domingo de doce a cuatro de la tarde falten taxis. No hay desabastecimiento, pero llegamos más tarde a los sitios. Por eso es necesaria la remodelación.

El Día de Valladolid

Últimas noticias

Call Now Button