La elevada afluencia de personas a la salida de un local de ocio nocturno en las inmediaciones del aeropuerto de Menorca marcó el contexto en el que se produjo el trágico accidente que costó la vida a un joven en la zona.
Según fuentes cercanas al establecimiento, la noche registró una actividad inusualmente alta pese a tratarse de un lunes. Al cierre del local, situado en un entorno con cierta complejidad para la operativa del taxi, se concentró un gran número de clientes, en su mayoría jóvenes, que trataban de acceder a un vehículo para regresar a sus destinos.
Se estima que alrededor del 80% de los asistentes recurre habitualmente al taxi, lo que genera momentos puntuales de gran presión sobre el servicio, con múltiples personas intentando detener vehículos de forma simultánea en una zona con visibilidad limitada y circulación activa.
Este tipo de situaciones pone de relieve las dificultades a las que se enfrentan los profesionales del taxi en determinados puntos y horarios, donde la combinación de alta demanda, escasa organización del flujo de usuarios y condiciones de baja visibilidad incrementa los riesgos.
El suceso, que ocurrió aproximadamente una hora después del cierre del local, se encuentra bajo investigación para esclarecer todos los detalles y circunstancias en las que se produjo.
Fuente | menorca.info
