El anuncio del nuevo servicio de Uber para grupos de hasta once personas en Málaga ha provocado una reacción inmediata del sector del taxi. Desde AUMAT, su presidente, Miguel Ángel Martín, ha denunciado lo que consideran una nueva muestra del crecimiento “sin control” de las plataformas VTC.
El mensaje es claro: el sector ve en este movimiento un nuevo intento de ampliar mercado bordeando los límites legales.
“La normativa es clara: máximo 9 plazas”
Desde AUMAT recuerdan que la regulación vigente establece que las autorizaciones VTC convencionales están limitadas a vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor.
Por ello, cuestionan directamente el encaje legal del nuevo servicio anunciado:
“Si la normativa marca unos límites, estos deberían cumplirse para todos por igual”, señalan.
La principal incógnita, insisten, es bajo qué tipo de autorización se pretende operar con vehículos de mayor capacidad.
Un modelo que ya se ha visto en otras ciudades
El sector advierte de que esta situación no es nueva. Según AUMAT, en ciudades como Madrid ya se ha producido un fenómeno similar con vehículos de gran capacidad que operan bajo autorizaciones distintas, pero que en la práctica funcionan como VTC convencionales.
Furgonetas destinadas teóricamente a transporte discrecional que terminan realizando servicios con pocos pasajeros, compitiendo directamente con el taxi.
“Cría cuervos…”: crítica directa a la administración
El presidente de AUMAT ha sido especialmente contundente al señalar la responsabilidad de las administraciones públicas, a las que acusa de permitir este crecimiento.
“Se están dejando abiertas puertas que las plataformas aprovechan para seguir ganando cuota de mercado”, advierte.
Bajo la expresión “cría cuervos”, el sector denuncia que la falta de control actual puede tener consecuencias mucho más amplias en el futuro.
Riesgo para todo el transporte público
Desde AUMAT alertan de que el problema no afecta solo al taxi. Consideran que este modelo puede acabar impactando en todo el sistema de transporte público regulado, incluyendo servicios urbanos.
“El riesgo es que la movilidad acabe concentrándose en manos privadas, debilitando progresivamente el control público”, señalan.
El taxi denuncia desigualdad
Mientras tanto, recuerdan, el taxi sigue operando bajo un marco estricto: tarifas reguladas, obligaciones de servicio, controles e inspecciones.
Frente a ello, denuncian que las plataformas digitales continúan encontrando vías para expandirse con menos limitaciones.
“No vienen a complementar, vienen a quedarse con el mercado”
El posicionamiento de AUMAT es tajante. Consideran que el crecimiento de estas plataformas no responde a una complementariedad del servicio, sino a una estrategia de ocupación del mercado.
Por ello, reclaman a las administraciones que actúen y hagan cumplir la normativa de forma efectiva.
Advertencia final: aún hay margen de actuación
El sector insiste en que todavía se está a tiempo de corregir la situación, pero advierte de que la inacción puede tener consecuencias irreversibles.
“El futuro del transporte público y de miles de familias está en juego”, concluyen.
