Cabify registró 60 millones de pérdidas en 2022

La startup las recortó respecto a los más de 73 millones registrados en 2021. El fondo de maniobra era negativo en 103 millones lo que obligaba a compensarlo con más capital en la ronda de 2023 y la refinanciación de deuda

Cabify cerró el ejercicio 2022 con unas pérdidas consolidadas globales de 60 millones de euros. Esto suponía un recorte respecto a las del periodo anterior, más impactado por la crisis causada por el coronavirus. La compañía de transporte española contaba con un fondo de maniobra negativo relevante, que obligaba a una compensación a través de una refinanciación o de una mayor capitalización. Posteriormente, el fondo tecnológico del Instituto de Crédito Oficial (ICO) junto con Francisco Riberas (Gestamp) irrumpieron en el accionariado en una ronda de más de 40 millones que se sumó a la deuda del BEI para la electrificación de la flota.

Tal y como queda reflejado en las cuentas anuales del fondo de capital riesgo español Seaya Ventures, recientemente presentadas y consultadas por La Información, la startup dirigida por Juan de Antonio y con sede en Madrid culminó ese ejercicio con esta cifra de pérdidas consolidadas, tanto de sus operaciones en España como en el resto del mercado latinoamericano. Esas cifras consolidadas no se ofrecen en España por la compañía, pues la matriz (Cabify Inc) es la que presenta esas cifras globales. Esos ‘números rojos’ son relevantes pero representan una reducción sobre los más de 73 millones de 2021.

La cifra que la compañía compartió el pasado año tiene que ver con el resultado operativo (Ebitda). En total aseguraba que se habían ingresado 624 millones de euros (688 millones de dólares) y contaba con un resultado bruto de 79 millones. Fuentes de la empresa aseguran que «los valores contables reflejan ajustes, de tipo contable, que no son comparables con el rendimiento del negocio ni impactan de manera relevante en la caja de la compañía». Ni en las cuentas del inversor español, ni la propia compañía especifica cuáles son esos ajustes para que finalmente el resultado neto genere pérdidas relevantes.

Más allá de la cuenta de resultados, la empresa también sufría en el lado del balance. De acuerdo a ese mismo reporte, acumulaba un fondo de maniobra negativo de 103 millones de euros. Esta es la magnitud que pone en relación el activo y el pasivo circulante y que refleja la capacidad de la empresa para afrontar sus compromisos de pago a corto plazo. «La actividad del grupo se vio significativamente afectada por la pandemia», apuntaba la gestora de capital riesgo, que insistía en que la capacidad del grupo español para continuar como empresa en funcionamiento dependía de varios factores específicos.

Uno de esos factores era la negociación en curso con empresas vinculadas y entidades financieras para la «condonación» de las obligaciones de cumplimientos y el aplazamiento de vencimientos para los doce meses siguientes. Hay que tener en cuenta que en el caso de Vector Ronda, había acumulado un pasivo de 52 millones, para la que se llegó a un acuerdo de refinanciación en 2021 -esa cifra no contaría en esta ratio-. También se ha dejado sin efecto en el balance la deuda de más de 36 millones con Rakuten, que fue recomprada por Francisco Riberas, consejero delegado de Gestamp, y convertida en títulos a mediados del año pasado. A esto hay que sumar otros acuerdos para alargar los plazos de pago.

‘Decreto Ábalos’ y recapitalización

El otro factor tenía que ver con las reclamaciones planteadas contra el ‘decreto Ábalos’ y el resto de cambios legislativos vinculados a la llamada ratio 1-30 -entre otras la regulación catalana-. La compañía cuenta con miles de licencias pedidas a la administración sin que aún se haya resuelto definitivamente pues se está a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo que va a volver a revisar la jurisprudencia sobre la concesión de autorizaciones de VTC.

En la recapitalización posterior al cierre del año 2022 se incluye la entrada del fondo de inversión público Next Tech del ICO y Francisco Riberas -a través de su patrimonial Orilla Asset Management-. Ambos irrumpieron en el accionariado en marzo del pasado año 2023 dentro de una ronda más amplia. La primera entidad puso sobre la mesa 20 millones, mientras que el empresario inyectó otra parte. A esto hay que sumar más deuda que ha levantado de BBVA Spark a principios de este año: un total de 15 millones. En 2022, según queda reflejado en las cuentas del inversor, hubo una compañía que llevó a cabo una compra de capital emitido -todo apunta a que es Mutua Madrileña, que adquirió el 1,26%-.

La valoración que Seaya había fijado para la empresa es de 669 millones de euros (frente a los 760 millones de un año antes). A cierre de 2022, antes de estas transacciones de 2023, el fondo controlaba un 11,5% de la startup -un porcentaje que se mantuvo prácticamente invariable respecto al periodo anterior-. A esta participación le otorga un valor de 77,5 millones. Esto supone, incluso siendo un ‘precio’ bajo y lejos del fijado en las últimas transacciones, 13,4 veces lo invertido por el fondo español (5,7 millones).

La compañía española, que cuenta con un capital de más de 439 millones de euros, está ahora pendiente de dos frentes importantes. Uno es la salida de Rakuten como accionista significativo. El grupo tecnológico japonés contrató meses atrás a un banco de inversión para buscar comprador para su participación -inferior al 47% que llegó a ostentar antes de la pandemia del coronavirus-. La transacción aún no se ha producido. Por otra parte está la pugna con Auro por el contrato de exclusividad. Hoy la flota -de más de 2.000 coches- trabaja también con Uber. El caso está en el Tribunal Constitucional, aunque hay numerosas ramificaciones judiciales.

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