Los profesionales de las plataformas denuncian una caída de ingresos y reclaman medidas para proteger el empleo ante el avance de la conducción autónoma
La expansión de los vehículos autónomos de Waymo en Atlanta ha generado preocupación entre los conductores que trabajan con plataformas como Uber y Lyft. Un grupo de profesionales se está organizando para reclamar a las autoridades locales y estatales nuevas medidas que tengan en cuenta el impacto económico de la automatización sobre quienes actualmente viven de conducir.
Según recoge Axios, el sindicato de conductores de servicios de transporte compartido de Atlanta asegura que, desde la llegada de Waymo a la ciudad en junio de 2025, sus miembros han percibido menores ingresos por viaje, más tiempo de espera entre servicios y una reducción de sus ganancias.
Aunque la organización no dispone de datos consolidados que permitan cuantificar esta caída, los conductores han compartido testimonios y capturas de sus ingresos para mostrar cómo les estaría afectando la expansión de los vehículos autónomos.
Un recargo para financiar la transición de los conductores
Ante esta situación, el sindicato de conductores de Atlanta ha planteado al Ayuntamiento dos medidas concretas.
La primera consiste en establecer un recargo de entre 50 centavos y un dólar por cada viaje realizado en un vehículo autónomo. El dinero recaudado se destinaría a crear un fondo de transición para los conductores afectados por la automatización, con recursos destinados a formación, subsidios y programas de apoyo.
Desde el colectivo consideran que las compañías que obtienen beneficios al sustituir conductores humanos por tecnología también deberían contribuir a facilitar la transición laboral de quienes pierdan parte de su actividad.
“Si las empresas obtienen beneficios al sustituir a los trabajadores humanos por la automatización, deberían contribuir a ayudar a esos trabajadores a encontrar nuevas oportunidades”, ha señalado Liza Ramsey, representante de la ARDU, el sindicato de conductores de aplicaciones de viajes de Atlanta.
También piden limitar los vehículos autónomos en el aeropuerto
La segunda petición afecta directamente al Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, uno de los principales puntos de generación de viajes para los conductores.
El sindicato solicita que tanto el Ayuntamiento como las autoridades aeroportuarias impidan que los vehículos autónomos recojan pasajeros en el aeropuerto, al considerar que esa actividad supone retirar a los conductores humanos una fuente constante de servicios.
La propuesta abre así un debate sobre cómo deben convivir los nuevos modelos de transporte automatizado con los profesionales que actualmente prestan estos servicios.
Waymo continúa su expansión
Mientras los conductores reclaman medidas de protección, Waymo continúa ampliando su presencia. La compañía, propiedad de Alphabet, ya opera en 11 ciudades de Estados Unidos y tiene previsto expandirse a otras 21 ciudades, incluyendo mercados internacionales.
La empresa también prepara su llegada a Europa. En las próximas semanas comenzará a probar sus vehículos en las calles de Múnich, un paso previo al lanzamiento comercial que plantea para Alemania hacia finales de 2027.
El crecimiento de Waymo se produce además en paralelo a otros grandes proyectos de automatización del transporte. Uber y Nvidia han anunciado planes para desplegar 100.000 vehículos autónomos a partir de 2027, mientras las plataformas preparan su entrada progresiva en nuevas ciudades.
El debate sobre el futuro del transporte
La situación de Atlanta refleja uno de los principales debates que acompañan a la expansión de los vehículos autónomos: qué impacto tendrán sobre el empleo de los conductores profesionales.
Para quienes defienden la automatización, la tecnología puede reducir costes y transformar el transporte urbano. Para los profesionales que actualmente dependen de la conducción, el reto pasa por evitar que esa transformación se produzca sin medidas de transición.
El caso de Atlanta puede convertirse así en un precedente sobre cómo las ciudades afrontan la llegada de los vehículos autónomos y, especialmente, sobre quién debe asumir el coste laboral de la transición hacia un transporte cada vez más automatizado.
Fuente | lanacion.com.ar
