La presencia de vehículos de transporte con conductor (VTC), como Uber, Cabify o Bolt, es cada vez más habitual en las ciudades gallegas. Estos servicios ofrecen trayectos similares a los del taxi, pero con una diferencia fundamental: la tarifa dinámica, que varía en función de la demanda, frente a la tarifa fija establecida por los taxis.
Sin embargo, detrás de esta competencia tecnológica se esconde una creciente preocupación en el sector del taxi por las irregularidades y el impacto económico que los VTC podrían provocar a medio y largo plazo.
⚖️ “Los VTC no pueden recoger pasajeros en las ciudades, pero algunos lo hacen igual”
El presidente de la Asociación Provincial de Taxistas de Pontevedra, Javier Filgueira, recuerda que los VTC están autorizados únicamente para trayectos interurbanos, pero no pueden recoger pasajeros dentro de los núcleos urbanos, algo reservado exclusivamente a los taxis con licencia municipal.
“Sabemos de casos en los que incumplen esta norma”, denuncia Filgueira. “Eso genera una competencia desleal que nos perjudica directamente”.
El representante explica que los conductores de VTC deben contar con una hoja de ruta donde se especifique el recorrido contratado. “Gracias a ese documento, las autoridades pueden comprobar si hubo infracción”, señala. En algunos casos, son los propios clientes quienes informan de los incumplimientos.
🟠 “Muchos VTC no tienen permiso para operar en Galicia”
Por su parte, David Suárez, presidente de la asociación municipal de taxistas, asegura que la mayoría de los VTC que operan actualmente en Galicia carecen de la autorización necesaria.
“He visto personalmente cómo recogen gente en hoteles, pero no puedo ir a decirles nada”, lamenta.
Suárez advierte que la expansión de estas empresas puede tener consecuencias graves:
“A la larga, los taxis desapareceríamos porque ellos aplican tarifas dinámicas. Cuando tengan el monopolio, los precios subirán”, alerta.
Además, denuncia el creciente intrusismo profesional: particulares que ofrecen servicios de transporte “cobrando lo que les parece, normalmente de más”, y que dañan la imagen del sector.
Filgueira señala especialmente el Camino de Santiago como foco de este problema: “Debería haber más control. Hay particulares o empleados de albergues que se aprovechan de los peregrinos, sobre todo de los extranjeros”.
🤝 “La convivencia sería posible, pero solo si se compite legalmente”
Para Filgueira, la convivencia entre taxis y VTC podría ser viable solo si ambos compiten bajo las mismas normas, algo que considera improbable:
“Sería posible si se compite legalmente, pero desgraciadamente nunca se da esa situación”, afirma.
🧾 Falta de exámenes y más demanda de taxis
A las tensiones con los VTC se suma otro problema: la falta de convocatorias de examen para nuevos taxistas.
El conductor José Luis Martínez recuerda que la última convocatoria en Pontevedra fue en enero, y la anterior, dos años antes. Sin el examen, no se pueden emitir nuevos carnés municipales ni contratar más personal.
“La demanda de taxis ha subido, pero no podemos cubrirla si no hay nuevos conductores”, explica.
Martínez también propone cobrar los servicios por adelantado, para evitar pérdidas de tiempo y dinero cuando el cliente no se presenta: “Llegas al punto de recogida y no hay nadie. Es frustrante”.
💶 Subida de tarifas en 2026
Después de varios años sin cambios, los taxis de Pontevedra subirán sus tarifas en 2026.
“El incremento será de unos seis céntimos”, confirma David Suárez.
La subida, que fue solicitada a finales de 2023, se aplicará conforme al Índice de Precios de Consumo (IPC) y deberá ser aprobada por el Concello y la Xunta de Galicia.
A diferencia de los VTC, cuyas tarifas son variables, los taxis están sujetos a regulación fija y solo pueden modificar precios si existe una justificación económica.
“Podríamos haber subido el doble, pero decidimos hacerlo con prudencia”, señala Suárez. “Llevábamos años sin pedir ningún ajuste”.
🚨 Un futuro incierto
El sector del taxi en Pontevedra vive entre la presión de la competencia, la burocracia y el temor a quedar relegado frente a los nuevos modelos de transporte.
Aun así, los profesionales insisten en defender su papel esencial en la movilidad urbana y reclaman igualdad de condiciones para garantizar un servicio justo y sostenible.
“No pedimos privilegios, solo que todos cumplamos las mismas reglas”, resume Filgueira. “El taxi forma parte de la ciudad; no queremos desaparecer”.
Fuente | farodevigo.es
