Dos taxistas de Ferrol cuentan cómo empezaron y lo que viven cada jornada en su coche

Juan José Vigo y Viri Vázquez: «Por mi taxi han pasado todo tipo de clientes»

«Un taxista necesita mucha paciencia, sentido del humor, responsabilidad y trabajar siempre con alegría». Así resumen su labor diaria Juan José Vigo (Narón, 50 años), presidente de Radio Taxi Ferrol, y su compañera Viri García (Ferrol, 44 años). Como no pueden elegir a los clientes, cada vez que la bandera se baja viven una historia diferente. La mayoría son un simple trayecto de un punto a otro, pero también hay carreras que permanecen en la memoria.

Juan José Vigo es, por su número de licencia, el 148, y lleva 27 años subido a un taxi. «Vivía con mis padres y de pronto un amigo del pueblo me dijo que había una licencia de taxi libre, que si me interesaba trabajar en horario de tarde-noche. Y probé», recuerda. En los primeros servicios lo pasó «muy mal» e incluso pensó en renunciar, pero al final siguió, hasta hoy. «Con el apoyo de mis padres y un tío me compre una licencia con veintipocos y aquí sigo», añade.

En el caso de Viri Vázquez, la 101 -me llaman la number one, bromea-, todo vino a través de la familia: es hija de un taxista y hermana de otros dos. En su época de estudiante, con 20 años, empezó a coger el taxi algún fin de semana o festivo. Después también estuvo nueve años en la central e incluso lo dejó, pero tras nueve meses en el paro, en plena crisis, volvió a coger el volante. «Me siento muy feliz. Siempre suelo decir que cada día salgo de mi casa contenta y espero volver contenta, que no me pase nada con nadie», subraya.

Desde su regreso, Viri trabaja por la noche, entre las 21.30 y las 4.30 horas. «Son las horas más divertidas, porque más avanzada la noche hay alcohol de por medio y los clientes ya son más pesados, van más pasados de vuelta», relata, y apunta: «No es el mismo cliente el que llevas a la discoteca que el que después recoges».

No es de extrañar que esta taxista se haya encontrado casos como el de una señora de cerca de 80 años que cogió el taxi porque creía que su novio la estaba engañando con otro. Y fue con gafas de sol y gorro hasta Ortigueira a ver si descubría la infidelidad. «Estuvimos por allí al acecho», rememora con una sonrisa. Más de una vez también ha ido con mujeres por los clubes de alterne «a ver si encontraban por allí los coches de sus maridos». «En esta ciudad pasa de todo, muchas anécdotas simpáticas. Por mi taxi han pasado todo tipo de clientes», deja claro.

Más de 13 horas al día

Entre los trayectos de Juan también hay historias de las que acordarse. «A una mujer se le quedaron dentro del coche su niño pequeño y las llaves, así que me llamó el marido para que por favor fuera a su negocio a coger la otra copia. Estaban nerviosos por si pudiera pasar algo y además era un sitio recóndito de Sillobre. Llegué y eso me llenó de alegría, sobre todo al ver la felicidad de la señora al abrir el coche», cuenta. «Llevé todo tipo de gente, de distintas formas de ser, pero nunca me pasó nada grave. Poner a alguien en su sitio, sí, aunque nunca ningún accidente grave», añade. En su caso, trabaja más de 13 horas al día, entre las 8.00 y las 21.30. «Llego a mi casa solo con ganas de cenar e irme para cama», asegura.

Lo peor, para ambos, son las pausas, que cada uno aprovecha de una manera. «Eso es lo peor. Es que lo peor de cualquier trabajo es no trabajar, es desesperante y frustrante», dice Viri, que usa la televisión o el móvil para entretenerse. Mientras, al ser presidente, él aprovecha para mirar cómo va la atención al cliente, atender el correo electrónico, la facturación de los abonados…

La mayoría de las carreras son por la ciudad, así que se la conocen de sobra. «Yo me sé todas las calles de memoria y si no la conocemos, tenemos el grupo de trabajo de WhatsApp para solucionar las dudas», comenta él. Como todavía les quedan años por delante, seguirán recopilando historias en sus vehículos.

Los taxistas de Ferrol se separaron en dos compañías a finales del 2016. Por un lado está Radio Taxi Ferrol, a la que pertenecen los dos entrevistados, y por otro Teletaxi Ferrolterra. Las 91 licencias que hay activas en este momento, aunque dos están paradas, se las reparten en 69 y 22, respectivamente. Las discrepancias, en su día, fueron por temas organizativos y desde entonces ambas firmas han tenido que aprender a convivir en la urbe.

En cuanto a la situación del sector, aunque en los últimos meses no ha habido el bajón de la época de la crisis, sigue sin ser halagüeño. «El sector lo vemos como está Ferrol. La ciudad está parada y los taxistas, por lo tanto, también lo estamos. Estamos deseando para que esto se levante, como todos los ferrolanos. Si al resto de trabajos les va mejor, al nuestro también evidentemente», analiza Viri, quien añade que el sector es «un gran reflejo del movimiento del pueblo». «A la gente cuando tiene dinero lo que le gusta es ir de fiesta, salir y disfrutar. La gente joven ahora va caminando. Antes tenía para taxi, para cena y para una copa, ahora elige», apunta.

Numerosos servicios

Los principales clientes de Radio Taxi son de edad avanzada y por eso la labor de la compañía, explican, no se reduce únicamente a llevar a las personas, sino a muchos servicios más. «Hacemos recados como ir a por unos medicamentos o hacer una compra en un supermercado», cuentan. Además, también tienen un acuerdo con los puntos de atención continuada, por si algún médico tiene que moverse a una urgencia o a una defunción. A esto se le añade el convenio con Renfe, para todas esas averías e imprevistos -sobre todo de los Feve-, por los que se desplazan entre Ferrol y Ribadeo.

La Voz de Galicia

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