El 95% de los casi 9000 taxistas madrileños participantes en el referéndum se muestran en contra del nuevo reglamento de Ayuso

Aproximadamente el 95% de los casi 9.000 conductores participantes en el referéndum ha votado contra el nuevo reglamento de Ayuso para el transporte público

reglamento taxi Madrid

Después de dos días de papeletas, urnas y colas, los taxistas de Madrid han dicho no a una reforma que los asemeja a los vehículos del tipo Uber y Cabify en un referéndum organizado por las asociaciones que carece de valor jurídico, pero que aspiran sea un reflejo del sentir general. Aproximadamente un 95% de los casi 9.000 participantes se ha mostrado en contra del nuevo reglamento para los servicios de transporte público urbano anunciado por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a principios de este año. La normativa, que todavía no ha sido aprobada y sustituye a la vigente desde 2005, propone, entre otros puntos, aumentar el número de licencias por conductor ―de tres a 50―, liberalizar los horarios y eliminar las tarifas fijas. Sobre estas cuestiones se han pronunciado los conductores en la consulta, coordinada por las principales asociaciones de taxistas, que representan al 60% del gremio, este jueves y viernes frente al estadio Civitas Metropolitano de Madrid.

El resultado de la votación es el último reflejo del desencuentro entre el Gobierno regional y los taxistas. Con ello, el sector pretender reforzar la representatividad de las asociaciones frente a la Consejería de Transportes, y conseguir así que se acepten sus propuestas, hasta ahora no consideradas, explica Julio Sanz, presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM), que aglutina a la mayor parte del gremio. Pero la batalla entre los conductores y la Comunidad lleva años estancada. El auge de plataformas como Uber, Bolt o Cabify, conocidas como VTC ―vehículos de transporte con conductor―, inició una escalada de conflictos que todavía no se ha resuelto y que ha contado con momentos de tensión, como el intento de bloqueo de Ifema durante el cuarto día de huelga indefinida de los taxistas para exigir la regulación de los VTC en 2019.

Al referéndum celebrado estaban convocados los aproximadamente 16.000 taxistas titulares de licencia y los 5.500 asalariados o autónomos colaboradores (aquellos que conducen un vehículo, pero no tienen la licencia). La FPTM ya se había mostrado contraria a la liberalización, pero Sanz insiste en que a la votación estaban llamados todos los conductores, fuera cual fuera su opinión. Aun así, a pie de urna era complicado encontrar a trabajadores de las dos asociaciones favorables al nuevo reglamento (Asociación Madrileña del Taxi y Asociación Gremial del Taxi), que representan a un 38% de los taxistas, según el presidente de la federación. Del total de participantes en el referéndum, apenas un 5% se ha mostrado favorable a los cambios propuestos en el nuevo reglamento. Por ejemplo, solo 137 taxistas han votado a favor de eliminar las tarifas fijas de precios por viaje, como la estipulada para llevar pasajeros del aeropuerto al centro de la ciudad.

Hasta las ocho de la tarde de este viernes, los conductores han podido acercarse a las mesas de plástico colocadas frente al estadio para emitir su voto. También ha acudido al referéndum la diputada en la Asamblea de Madrid y coportavoz de Podemos Alejandra Jacinto, que ha calificado de “amenaza sin precedentes“ y “régimen de esclavitud” los cambios que propone el nuevo reglamento. “Creemos que procesos democráticos como este ponen encima de la mesa los intereses reales de las personas”, ha defendido.

La participación ha sido constante durante los dos días que ha durado la consulta, y los taxistas solo necesitaban el DNI y su licencia para participar. “¿Está usted a favor?”, se leía en las papeletas, y dos respuestas:  o no. A los titulares de licencia (han votado 7.413) se les ofrecía una papeleta blanca con cuatro cuestiones: la desregulación de las tarifas, el aumento de las licencias, mantener el régimen de libranza y los horarios de 24 horas. Y a los asalariados y colaboradores (1.407) una azul, donde solo se incluían los dos últimos puntos. Los votos de ambos grupos se registraban también en un ordenador, para evitar que los votantes acudieran dos veces a las urnas.
elpais.com

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