El conflicto entre el sector del taxi y los vehículos de transporte con conductor (VTC) en Vigo suma un nuevo capítulo. Los taxistas de la ciudad han decidido dar un paso más en su estrategia y se presentarán como parte codemandante en todos los procedimientos administrativos abiertos contra aquellos VTC que operan presuntamente fuera de la normativa.
La medida cuenta con el respaldo jurídico necesario y el visto bueno del propio Concello de Vigo, que en el último año ha impulsado cerca de 140 expedientes contra vehículos vinculados a plataformas como Uber por realizar servicios urbanos sin la correspondiente licencia municipal o por captar clientes en paradas de taxi.
Desde el colectivo consideran que su participación directa en estos procesos permitirá reforzar la defensa del servicio público frente a lo que califican como competencia desleal. “Se trata de apoyar las actuaciones municipales y garantizar que se cumpla la normativa vigente”, explican representantes del sector.
El debate interno, sin embargo, va más allá. El próximo 1 de julio, los más de 530 profesionales del taxi en Vigo están convocados a una asamblea sectorial en la que se abordará la convivencia con las VTC y se decidirán nuevas líneas de actuación. Entre las propuestas que se pondrán sobre la mesa destaca la posibilidad de presentar una denuncia conjunta ante el Ministerio de Transportes, en busca de medidas más contundentes a nivel estatal.
Parte del sector considera que las sanciones actuales no están siendo suficientes para frenar la actividad de estos vehículos, que, según denuncian, continúan operando con normalidad en la ciudad pese a carecer de autorización urbana.
En paralelo, las empresas de VTC han intensificado su estrategia legal y han presentado más de una treintena de recursos contencioso-administrativos tras la negativa del Concello a conceder licencias urbanas. Con ello, buscan que sea la vía judicial la que determine su capacidad para operar en Vigo.
La tensión entre ambos modelos de transporte también se ha trasladado a la calle. Los taxistas denuncian prácticas irregulares como la supuesta manipulación de matrículas para evitar controles, lo que, a su juicio, evidencia la necesidad de reforzar la vigilancia.
Pese a la presión de plataformas como Uber, que han ofrecido a los taxistas integrarse en su aplicación a cambio de una comisión por servicio, el rechazo en Vigo ha sido total. Ningún profesional del sector ha aceptado sumarse a este modelo.
Las decisiones que se adopten en la asamblea del 1 de julio marcarán el rumbo de un conflicto que sigue escalando y que tendrá consecuencias directas en el futuro de la movilidad urbana en la ciudad.
Fuente | farodevigo.es
