La electrificación del taxi en España continúa ganando terreno, pero a un ritmo más lento de lo esperado. Actualmente, los vehículos eléctricos apenas representan alrededor del 5% de la flota total, compuesta por unos 61.000 taxis, una cifra que refleja tanto el potencial como las dificultades del cambio de modelo.
Aun así, el crecimiento empieza a acelerarse. Durante 2025, la incorporación de taxis eléctricos se duplicó, impulsada por el aumento del precio de los combustibles y una mayor concienciación ambiental dentro del sector.
Ahorro claro, pero barreras persistentes
Los profesionales que ya han dado el salto a la movilidad eléctrica destacan principalmente el ahorro en costes operativos. Según testimonios del sector, el gasto mensual puede pasar de unos 600 euros en diésel a cerca de 100 euros en electricidad, una diferencia significativa en la rentabilidad del servicio.
Sin embargo, este ahorro no es suficiente para convencer a la mayoría. El alto coste inicial de los vehículos, la incertidumbre sobre la autonomía y, sobre todo, la falta de infraestructuras de recarga siguen siendo los principales frenos.
Desigual implantación por ciudades
La penetración del taxi eléctrico no es homogénea. Mientras que en muchas ciudades el porcentaje es todavía residual, existen casos como Bilbao, donde aproximadamente uno de cada cuatro taxis ya es eléctrico, situándose como referencia en la transición energética dentro del sector.
En otras grandes áreas urbanas, el avance es más lento, condicionado por la disponibilidad de puntos de carga rápida y por las características del servicio, que exige muchas horas continuas de actividad.
Un cambio necesario, pero aún en transición
El proceso de electrificación del taxi se percibe como inevitable a medio plazo, especialmente ante las restricciones medioambientales en las ciudades y las políticas de descarbonización. No obstante, el ritmo de adopción dependerá en gran medida de factores como las ayudas públicas, la mejora de la infraestructura y la evolución de la tecnología.
Mientras tanto, el sector sigue dividido entre quienes ya han comprobado las ventajas del modelo eléctrico y quienes consideran que, por ahora, las condiciones no son suficientes para dar el paso definitivo.
Fuente | elpais.com
