La creciente congestión en Las Palmas de Gran Canaria está pasando factura al sector del taxi, que denuncia una pérdida significativa de ingresos y productividad. Los profesionales advierten de que la situación ha alcanzado niveles difíciles de sostener, afectando tanto a conductores como a usuarios.
El presidente de la Cooperativa de Taxis de San Cristóbal, Orlando Angulo, ha alertado de que los atascos están reduciendo drásticamente el número de anuncios diarios. Según explica, en condiciones normales podrían realizarse varios trayectos en el tiempo que actualmente ocupa uno solo, lo que evidencia el impacto directo del tráfico en la actividad.
Además de la pérdida de servicios, los taxistas asumen un aumento de costes derivado del tiempo que pasan retenidos en la carretera. Se calcula que cada profesional pierde decenas de horas al año en atascos, lo que supone un gasto añadido en combustible y mantenimiento que ronda los 600 euros anuales. Una situación que se agrava con la subida generalizada de precios en el sector.
Entre las causas del problema, el colectivo señala las obras en la ciudad y el elevado número de vehículos en circulación, que sitúan a Gran Canaria entre los territorios con mayor densidad de tráfico de Europa en relación a su población.
A esta coyuntura se suma la dificultad para adaptar las tarifas a la realidad económica. El sistema actual, regulado y con largos procesos administrativos, impide reaccionar con rapidez ante el incremento de costes. Aunque se ha planteado una actualización de precios, desde el sector consideran que llega tarde y resulta insuficiente.
Ante este escenario, los taxistas han trasladado al Ayuntamiento varias medidas para aliviar la situación, como la creación de aparcamientos disuasorios o un mayor control del uso de los carriles bus-taxi. El objetivo es mejorar la fluidez del tráfico y garantizar la viabilidad de un servicio que, según advierten, se encuentra en un momento delicado.
El sector insiste en que, en las condiciones actuales, la actividad apenas permite cubrir los gastos básicos, lo que dificulta la contratación de personal y reduce la disponibilidad del servicio en determinados horarios.
Fuente | cope.es
