Emilio Díaz: “El 99% de las licencias de VTC que quedan por conceder en Ibiza son para especular”

Las empresas de transporte discrecional de viajeros de Ibiza arrastran un año casi en blanco. La estacionalidad de sus servicios hace que tengan autobuses que no han salido de las cocheras en 15 meses. El presidente de la Asociación de Transporte Discrecional de Viajeros de Ibiza y Formentera, Emilio Díaz Planells (Ibiza, 1974) da cuenta de una situación crítica y de las perspectivas para este año.

—¿Qué impacto dejó la falta de actividad el año pasado en el sector del transporte discrecional de viajeros?

—Las pérdidas han estado por encima del 92% con respecto al año 2019. La mayoría de los vehículos de nuestra flota llevan parados por encima de los 16 meses y nosotros hemos tenido que mantener todas las cargas impositivas de este año. Además, hemos pagado la parte que nos ha tocado de los ERTE, una parte que, analizándola ahora, consideramos que debería haber sido cubierta completamente por el Estado. Todo esto merma muchísimo la cuenta de resultados de la empresa. Son pérdidas muy abultadas.

—¿En dinero contante y sonante de cuánto estaríamos hablando?

—Por ponerle un ejemplo con nuestra empresa, en 2019 facturamos 5,4 millones de euros, calcule unas pérdidas del 92%, eso supone unos cinco millones de euros. La actividad que hemos tenido es mínima, únicamente el transporte discrecional solicitado por los residentes de la isla. Algo parecido se da en todas las empresas del sector.

—¿Cómo se ha capeado el año entre los asociados? ¿Sobreviven todos?

—En Ibiza estamos aguantando todos, si bien estamos sufriendo muchísimo. El transporte discrecional turístico es, posiblemente, el sector más golpeado de la economía española.

—¿Con qué ayudas han contado por parte de la administración?

—Las ayudas de la administración fueron aquellas de entorno a un millón de euros a repartir por todas las empresas de Baleares para pagar los costes de los ERTE. No es suficiente, pero cualquier pequeña ayuda es bienvenida. Hoy (por el pasado miércoles) hay una reunión de la federación balear de transportes con el director general de Movilidad y Transporte Terrestre para hablar de nuevas subvenciones al sector. Necesitamos un balón de oxígeno muy grande. Todas las empresas han tenido unos costes de mantenimiento de estructura similares a los de una temporada normal con un 92% menos de ingresos. Esto hace que se convierta en un negocio extremadamente frágil.

—¿En materia de empleo que impacto ha tenido la crisis en su sector?

—La caída ha sido similar a la de ingresos. El sector da empleo directo a más de 700 personas. Nosotros tuvimos en activo a 30 de nuestros 102 empleados durante un mes. Sólo un mes. Esto es lo que más me pesa, la responsabilidad que tiene la empresa con las familias a las que da trabajo. Al final, son parte fundamental de la organización. Podemos comprar el mejor autocar o el mejor coche del mundo, pero si no tenemos al mejor personal detrás de ese vehículo, no somos nada. Para nosotros, el capital humano es fundamental y la dificultad por la que están pasando nuestros empleados nos pesa.

—¿Por qué me decía antes que cree que el Estado se debería haber hecho cargo de todos los gastos de los ERTE?

—Ha supuesto un impacto muy grande para la economía de las empresas. Nosotros nos hemos hecho cargo en parte de la carga social que suponen los ERTE, pero sabemos que tenemos empleados que no han cobrado todavía esos ERTE. Desde septiembre están pendientes de cobrar ese dinero. La administración debería mirarse el ombligo y darse cuenta de que es un dinosaurio con las rodillas rotas. No es eficiente y eso debe cambiar. Nosotros pagamos nuestros impuestos, mantenemos a la administración, pero no vemos en el horizonte un cambio en la eficiencia. Es necesario que la administración se dé cuenta de que el administrado necesita más agilidad.

—¿Los ERTE del sector se pueden acabar convirtiendo en ERE?

—Dentro de la asociación no me consta. Se está haciendo lo imposible por mantener el empleo. Hay empresas que nos movemos ya en el filo de agotar los préstamos que se pidieron en marzo de 2020. La perspectiva era llegar a junio y afrontar una temporada mediocre. Esto no pasó, tuvimos una temporada catastrófica y estamos en marzo de 2021 casi sin haber generado facturación. La situación es muy delicada para las empresas del sector. Es por eso que le pedimos a la administración que haga un análisis y ayude a las empresas de forma efectiva, ágil y colabore en la creación de herramientas que ayuden a que seamos más eficientes.

—¿De qué herramientas hablamos?

—Por ponerle un ejemplo, la venta por plazas. Nuestro sector no puede vender sus servicios de forma directa; necesitamos siempre tratar con un intermediario. No podemos vender las plazas vacías de un autocar que sale del aeropuerto, por ejemplo. Pero la Ley Autonómica de Transporte de 2014 ya prevé la venta por plazas, lo que pasa es que no se ha desarrollado esta ley para hacerla efectiva después de siete años. Con los sistemas de reserva digital que tenemos podríamos aprovechar ese transporte y completar las plazas. Seríamos más eficientes y esto nos ayudaría en la recuperación. Es como si produjéramos millones de naranjas pero el cliente, que las tiene a mano, no nos las pudiera comprar y se tuviera que ir a comprárselas a otro.

—¿Han tratado este tema con la administración?

—En infinidad de ocasiones, aunque parezca increíble.

—¿Qué explicación dan? ¿Por qué no se ha avanzado en este tema?

—Eso se lo tendría que preguntar a ellos, por falta de insistencia nuestra no es. Pero además de ese aspecto hay otros temas pendientes desde hace años. Tenemos todavía problemas en la carga y descarga en zonas turísticas maduras. En la parte central de playa d’en Bossa los autocares de servicio discrecional tienen que parar en las paradas de servicio regular, con las molestias que esto supone a las líneas regulares. La mayoría de los hoteles no tienen una zona de carga y descarga habilitada y esto complica mucho la operativa. Llevamos años pidiendo soluciones a este problema y no recibimos respuesta. Se trata de un asunto que necesita solución y estamos a disposición de las administraciones para sentarnos y trabajar. Me consta que en el Ayuntamiento de Calvià, la semana pasada, la alcaldesa y un equipo de policía local se subieron a un autocar de 12 metros y vieron en vivo cuáles eran los problemas y los conflictos que había. Con esto ahora se pondrán a trabajar.

—El Consell se ha visto obligado a retirar los recursos contra más de 400 solicitudes de VTC en Ibiza, ¿qué impacto tendrá para su sector y el del taxi si se ponen en marcha?

—Esto es difícil de vaticinar. Nosotros no tenemos miedo a luchar con la competencia, pero no podemos competir si se tiran los precios. Somos empresas tradicionales de transporte, no somos competencia del taxi, por eso vamos de la mano, con nuestras divergencias de opinión pero con un objetivo común, que es dotar del mejor servicio de transporte a la isla. En este momento entendemos que las licencias estacionales deben salir para cubrir una demanda, que no tiene que haber una parada con un cliente esperando, o que al menos las esperas deben ser ocasionales. Sabemos que las puntas de salidas de las discotecas son complicadas de atender, pero también hay soluciones para esto y hay que trabajar para buscarlas, si no, al final salen los piratas y se cubre la demanda de forma ilegal. Eso provoca robos, venta de droga en vehículos, que es algo que jamás ha pasado en un taxi o un VTC legal.

—¿Cree que se solicitarán todas?

—Ahora mismo no es algo que podamos saber. Lo que se está trabajando desde el Govern en colaboración con el sector, tanto de transporte discrecional como del taxi, es en una regulación de este tema. Lo hemos dicho por activa y por pasiva, el problema viene de una carencia de servicios brutal y de una falta de atrevimiento por parte de la administración de identificar el problema y solucionarlo. Al final el sector se regula solo. Quedó una puerta abierta y los abogados de unos fondos de inversión se han encargado de pedir licencias y de que en juez las tenga que conceder por ley, porque había un vacío legal. La administración tuvo en su mano solucionar el problema, dotando de licencias VTC a la isla de Ibiza para que estuviera cubierta la demanda que había con una oferta suficiente. Sólo se ha hecho un concurso de VTC en Ibiza en los últimos 30 años y dotó de 25 licencias cuando había un informe que decía que hacían falta 50.

—¿De dónde salen estas solicitudes de licencia?

—Mire, en el caso de las últimas 30 licencias que ha cedido el Consell Insular por una sentencia judicial, se otorgan a 30 Fiat 500. El VTC nace para dar un servicio diferenciado del taxi, con una serie de requisitos como era disponer de unos vehículos concretos, de unos conductores con una formación… todo eso se ha perdido y ahora están otorgando licencias VTC con vehículos Fiat 500. Esto es ridículo, no tiene ningún sentido. Lo único que se puede entender de todo esto es que esas licencias se sacan para especular, para hablar con esos fantásticos fondos de inversión que no tienen ni idea de lo que es el transporte, que lo único que buscan es el beneficio, arrancar una mordida de cada uno de los movimientos que se haga.

—¿Qué parte de las licencias que quedan por conceder son para especular?

—El 99%; sólo hay que ver quién las ha solicitado, fondos de inversión y personas que han adquirido lotes con la intención de venderlos.

—¿El Consell tiene capacidad para un control del aumento previsible de VTC más la oferta ilegal?

—Si no se vuelve más eficiente, lo dudo. Sí que es cierto que en estos momentos se está haciendo un esfuerzo muy grande por parte del Consell. Se ha dotado el servicio de inspección con tres nuevas plazas y eso es algo alentador. ¿Es suficiente? Creemos que no, pero el movimiento se demuestra andando. Si el Consell no se vuelve más eficiente será difícil que cubra las demandas y necesidades que tiene el sector.

—¿La entrada de estas nuevas licencias supondrá desdibujar esta diferenciación que ha existido tradicionalmente en Ibiza entre servicios de taxi y de VTC?

—Si se cumple con los requisitos que se impongan desde el Govern para diferenciar lo que es un servicio de transporte discrecional, algo que se está impulsando desde Ibiza, no tendremos problemas. A las empresas de transporte discrecional en Ibiza no les da miedo competir. Nos gusta competir y eso nos hace mejores. Pero tenemos que tener unas reglas claras del juego, si unos pueden hacer lo que quieran y otros tenemos que seguir las normas va a ser difícil. Vamos a estar muy encima, como parte interesada, de que se cumpla con la normativa, tanto en el servicio como en el otorgamiento de estas licencias de VTC

—¿Qué perspectivas hay para este año?

—Yo me he dado cuenta de que hablar a medio plazo de la COVID-19 es cometer un error. Aún así, se ha demostrado que en el momento en el que hay buenas noticias la gente está dispuesta a viajar. Hará falta volver a aplanar la curva y que lleguen las vacunas, que parece que llegarán de forma masiva en el mes de marzo. Todo esto da unas perspectivas positivas y espero que en unos meses podamos volver a socializar con normalidad.

—¿Con qué escenarios trabaja?

—Las perspectivas son positivas tras el anuncio de Boris Johnson de la desescalada tenemos picos de reservas. Bajos, pero porcentualmente son notables. La gente está deseando viajar. La temporada va a ser liviana, pero estaremos preparados para lo que venga. Ojalá las noticias sean más halagüeñas de lo que son hoy día y que tengamos una temporada mejor de lo que prevemos. Pero para eso protejámonos, seamos cautos, transmitámoslo a la gente joven y contener esa posible cuarta ola.

—¿Las instituciones hacen lo suficiente para preparar el cambio que vendrá después de la pandemia?

—Ibiza vive del turismo, por suerte o por desgracia. Estoy de acuerdo en que es necesario diversificar, pero el pensar en volver a los años 40 no debe ser el objetivo. Hay que modernizar y dinamizar todos los sectores relacionados con el turismo, hay que ser mucho más eficientes en cuanto al consumo de recursos, y para eso necesitamos también una mayor colaboración de la administración. La estructura con la que cuentan los sectores productivos de la isla viene dada por una superficie de suelo industrial que es la misma que teníamos en los años 90.

—¿Qué les supone esta falta de terrenos?

—Que no se puedan dimensionar las empresas a la demanada ni ser suficientemente eficientes. Nosotros, por ejemplo, gracias a que disponemos de suelo industrial nos hemos podido dotar de placas fotovoltaicas que nos aportan el 70% de la energía que consumimos. Pero una nave industrial en la península cuesta diez veces menos que aquí porque hay disponibilidad de suelo. Las empresas tenemos que existir y tener suficiente espacio en suelo industrial permitiría a más empresas tener una menor huella de impacto ambiental.

Periódico de Ibiza

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