La Generalitat ha presentado este martes su propuesta de Ley del Taxi y de transporte de personas en vehículos de hasta nueve plazas, que busca poner fin a años de conflicto entre taxis y VTC. La norma prevé que la actividad urbana quede reservada en exclusiva al taxi, introduce un requisito mínimo de catalán (nivel B1) para los conductores y establece un sistema de control digital a distancia para vigilar la actividad del sector.
Adiós a las VTC urbanas
En el Área Metropolitana de Barcelona operan actualmente unas 990 autorizaciones de VTC, de las cuales 600 realizan servicio urbano. El proyecto legislativo contempla su extinción progresiva, de forma que las nuevas licencias urbanas solo se otorguen a taxis. Para suavizar la transición, se creará la figura de los Vehículos de Alta Disposición, con reglas específicas: deberán contratarse con al menos dos horas de antelación y prestar un servicio mínimo de una hora.
En casos excepcionales, como grandes eventos (por ejemplo, el Mobile World Congress), VTC y vehículos de alta disposición podrán reforzar el servicio de taxi. También se contempla la posibilidad de licencias estacionales para cubrir necesidades puntuales en algunos municipios. Además, se regulará de forma específica la actividad de las limusinas, con contratación mínima de 12 horas.
Restricciones a nuevas licencias
La Generalitat justifica la limitación de nuevas licencias por “razones de interés general”: la congestión y los niveles de contaminación en el área metropolitana. En ese contexto, solo se autorizarán nuevas licencias cuando se pruebe que la demanda no está cubierta con taxis. En situaciones de normalidad, los concursos se abrirán primero al taxi y solo después, de quedar plazas vacantes, a los VTC.
Control digital y sanciones
Una de las principales novedades será la obligación de que taxis y VTC lleven un dispositivo de control remoto. Este sistema permitirá conocer en tiempo real la actividad de cada vehículo, detectar irregularidades y sancionar de manera telemática, sin necesidad de controles presenciales.
El objetivo es acabar tanto con el intrusismo de VTC con licencias interurbanas que operan ilegalmente en Barcelona, como con prácticas abusivas dentro del propio taxi, como rechazar trayectos cortos o aplicar tarifas indebidas. Además, la infraestructura de datos servirá para analizar la oferta y la demanda y planificar la concesión de futuras licencias.
El catalán, requisito obligatorio
La futura ley obligará a los conductores de taxi y VTC a acreditar un nivel mínimo B1 de catalán. La medida tendrá carácter retroactivo, con un plazo de dos años para adaptarse. Plataforma per la Llengua ha celebrado la inclusión del requisito, aunque reclama un nivel B2.
Otros aspectos de la norma
- Las plataformas intermediarias deberán estar registradas y asumir responsabilidad sobre los taxis con los que colaboren, en un modelo similar al aplicado al alquiler turístico.
- Los taxis interurbanos seguirán funcionando como hasta ahora, con obligación de estar adscritos a su municipio.
- En el caso del aeropuerto de Barcelona, se considerará licencia urbana: los taxis podrán operar libremente, mientras que los VTC solo podrán acceder si el trayecto tiene origen en otro municipio.
- Las nuevas licencias deberán prestarse con vehículos ECO o de cero emisiones, aunque los ayuntamientos podrán fijar requisitos más exigentes.
- La regulación seguirá bajo la competencia del Institut Metropolità del Taxi (IMET), aunque se abre la puerta a crear áreas de prestación conjunta entre municipios.
La directora general de Transporte y Movilidad, Susi López, defendió la propuesta como una norma destinada a “ordenar y conciliar el sector”. Por su parte, Élite Taxi mostró su satisfacción y aseguró que con el nuevo marco “se acabaron las prácticas abusivas”.
Fuente | elperiodico.com
