La presión inspectora ha reducido drásticamente el transporte ilegal en el aeropuerto, pero el sector del taxi alerta de que la actividad se está desplazando hacia las principales zonas turísticas y de ocio de la isla
La lucha contra el transporte ilegal en Ibiza ha logrado reducir de forma significativa la presencia de conductores pirata en el aeropuerto, uno de los principales puntos de captación de viajeros. Sin embargo, el sector del taxi advierte de que el problema no ha desaparecido, sino que se ha desplazado hacia otros puntos de gran afluencia turística, especialmente playas, discotecas y zonas de ocio.
El Consell Insular ha intensificado durante los últimos años los controles contra el transporte clandestino, con la colaboración de las policías locales y la Guardia Civil. Según los datos facilitados por la institución, durante 2025 se llegaron a inmovilizar 162 vehículos, muchos de los cuales terminaron convertidos en chatarra, y se tramitaron más de 630 expedientes sancionadores, con una recaudación de 710.752 euros.
La presión inspectora parece haber tenido un efecto directo sobre el aeropuerto. Los datos de julio de 2026 sitúan en 18 los vehículos inmovilizados por transporte ilegal, un 89% menos que en el conjunto del año anterior.
Menos presencia en el aeropuerto, pero el problema continúa
Desde el Consell Insular consideran que la reducción de vehículos intervenidos demuestra la eficacia del plan de inspección. El conseller de Movilidad, Infraestructuras y Lucha contra el Intrusismo, Mariano Juan, destaca que el objetivo último es conseguir que los conductores ilegales dejen de operar antes incluso de cometer la infracción.
Sin embargo, los representantes del taxi consideran que todavía queda trabajo por hacer.
“Se han reducido bastante en el aeropuerto, pero hay un trabajo pendiente en las discotecas y las playas”, señala Lolo Ruiz, portavoz de Élite Corsaris, que reconoce los resultados de los controles realizados en el aeródromo, pero reclama que la presión se extienda a otros puntos de la isla.
En la misma línea se pronuncia Toni Roig, presidente de la Federació Insular del Taxi de l’Illa d’Eivissa i Formentera (FITIE), quien considera que el transporte ilegal se ha profesionalizado y que quienes lo practican utilizan redes sociales, páginas de internet y aplicaciones de mensajería para captar clientes.
Un negocio que se adapta a los controles
El transporte clandestino suele concentrarse en los principales puntos de llegada y salida de turistas: aeropuertos, puertos, hoteles, playas y discotecas.
Los vehículos utilizados no disponen de la correspondiente autorización administrativa para realizar transporte de viajeros a cambio de una contraprestación económica. En algunos casos, la actividad se organiza mediante contactos realizados a través de WhatsApp, Telegram u otras plataformas.
El sector considera que el aumento de los controles en el aeropuerto ha obligado a estas redes a modificar su forma de actuar y buscar nuevos puntos donde captar viajeros.
“El intrusismo y la competencia desleal siguen existiendo y siguen siendo perfectamente visibles”, advierte Roig, que reclama mantener los controles y reforzar la inspección durante toda la temporada turística.
El taxi reclama mantener la presión inspectora
Los representantes del sector reconocen el trabajo realizado por las administraciones y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pero consideran fundamental que los controles tengan continuidad.
La preocupación se concentra especialmente en las horas de madrugada, cuando disminuyen las alternativas de transporte público y aumenta la demanda de desplazamientos desde las zonas de ocio.
En este contexto, Lolo Ruiz plantea incluso reforzar el servicio de autobús nocturno desde el aeropuerto, más allá de las líneas destinadas específicamente a las zonas de ocio. A su juicio, disponer de más alternativas de transporte podría contribuir a reducir las esperas de los viajeros y, con ello, las oportunidades de captación de clientes por parte de los conductores ilegales.
Actualmente, el aeropuerto cuenta con varias líneas de autobús que conectan el aeródromo con distintos puntos de la isla, aunque el sector reclama más frecuencias durante la madrugada.
“Cuando los inspectores se marchan, vuelven”
Otro de los problemas señalados por los profesionales es la capacidad de estas redes para adaptarse a los dispositivos de vigilancia.
Según Ruiz, los conductores ilegales permanecen atentos a los movimientos de los inspectores y agentes y pueden regresar a determinadas zonas cuando disminuye la presencia policial.
Por ello, desde el sector consideran necesario mantener una estrategia de inspección continuada durante varios años, con especial atención a los puntos turísticos donde se concentra la demanda.
El objetivo, coinciden las administraciones y los representantes del taxi, es reducir el transporte ilegal hasta convertirlo en una actividad residual y garantizar a residentes y visitantes un servicio de transporte seguro, legal y de calidad.
Fuente | eldiario.es
