Las VTC alcanzan las 27.107 autorizaciones a 1 de septiembre, mientras las VT bajan hasta las 60.469, aunque el sector del taxi pide interpretar el dato con cautela por el visado obligatorio
El mapa del transporte de viajeros en España continúa modificándose y los últimos datos oficiales muestran dos evoluciones muy diferentes entre el taxi y las VTC.
Las autorizaciones de vehículos de transporte con conductor han pasado de 24.259 a finales de 2025 a 27.107 el 1 de septiembre de 2026, lo que supone un incremento de 2.848 autorizaciones en apenas ocho meses, cercano al 12%.
En sentido contrario, el registro de autorizaciones de taxi ha pasado de las 63.474 con las que terminó 2025 a 60.469 a comienzos de julio, lo que supone una diferencia de 3.005 autorizaciones.
Sin embargo, esta caída del taxi necesita una lectura más prudente. 2026 es año de visado obligatorio tanto para las autorizaciones VT como para las VTC, por lo que aquellas que no completan el procedimiento pueden dejar de figurar temporalmente como vigentes y posteriormente ser rehabilitadas.
Las VTC ya superan las 27.000 autorizaciones
El crecimiento de las VTC se ha acelerado durante este año. El registro contabilizaba 24.764 autorizaciones en marzo, 25.064 en mayo, 25.610 en junio y 26.378 a comienzos de julio. El 1 de septiembre la cifra alcanzaba ya las 27.107.
Solo entre agosto y septiembre se incorporaron 356 nuevas autorizaciones, con incrementos especialmente destacados en Barcelona, Tarragona y Málaga.
Barcelona sumó 98 autorizaciones durante ese periodo, Tarragona 96 y Málaga 63. Madrid, aunque añadió 21, continúa liderando con mucha diferencia el mercado nacional.
A 1 de septiembre, la Comunidad de Madrid acumulaba 9.792 VTC, seguida por Barcelona, con 4.167, y Málaga, con 3.461. Después aparecen Alicante, Valencia y Baleares.
Las tres primeras provincias concentran de esta forma una parte muy importante del conjunto nacional.
El registro del taxi cae, pero no implica necesariamente miles de coches menos en circulación
El comportamiento de las autorizaciones de taxi ha sido muy diferente durante la primera mitad de 2026.
España cerró 2025 con 63.474 autorizaciones VT, después de sumar 1.076 durante ese ejercicio. Posteriormente, el registro descendió hasta 61.123 en mayo y hasta 60.469 en junio y julio.
La diferencia respecto al cierre de 2025 es de 3.005 autorizaciones, aproximadamente un 4,7%.
No obstante, ese descenso registral no puede interpretarse directamente como la desaparición definitiva de más de 3.000 taxis. El proceso de visado obligatorio que se desarrolla este año afecta también a las autorizaciones VT y puede provocar bajas temporales de aquellas que no hayan completado el trámite correspondiente dentro del plazo.
Por este motivo, será necesario observar cómo evoluciona el registro una vez finalizados los procesos administrativos antes de concluir que la oferta real del taxi se ha reducido en esa misma proporción.
Madrid concentra más de un tercio de las VTC
La Comunidad de Madrid continúa siendo el principal foco de actividad de las VTC. Sus 9.792 autorizaciones representan más de un tercio del total nacional, muy por encima de Barcelona y Málaga.
La región también está avanzando en la regulación de los conductores VTC. Desde el 2 de octubre de 2026, quienes quieran ejercer esta actividad en Madrid deberán disponer de una acreditación específica y superar la correspondiente prueba, además de cumplir los requisitos establecidos.
El crecimiento de las VTC, además, no es homogéneo. Mientras algunas provincias registran importantes aumentos, otras han experimentado descensos en sus autorizaciones durante los últimos meses.
Una diferencia de regulación que sigue generando tensión
La evolución de ambos sectores se produce después de años de conflicto regulatorio entre taxi y VTC.
Durante mucho tiempo, la conocida referencia de una VTC por cada 30 taxis marcó el debate, aunque su aplicación ha sido cuestionada judicialmente y las administraciones deben justificar las restricciones atendiendo a criterios como movilidad, tráfico, espacio público o medio ambiente.
Al mismo tiempo, las comunidades autónomas disponen de margen para establecer determinadas condiciones sobre las VTC cuando prestan servicios íntegramente dentro de su territorio, por lo que el escenario regulatorio varía de una comunidad a otra.
Esta situación está llevando a diferentes gobiernos autonómicos a revisar la dimensión de sus respectivos mercados y la convivencia entre ambos modelos.
Las VTC llevan años aumentando su presencia
El incremento registrado en 2026 no es un fenómeno aislado. Las autorizaciones VTC ya habían aumentado un 18,2% en 2025, después de hacerlo también en 2024, 2023 y 2022.
El taxi, por su parte, ha mantenido tradicionalmente una evolución mucho más estable. De hecho, cerró 2025 con más de un millar de nuevas autorizaciones.
La fotografía actual muestra, por tanto, una tendencia que merece atención: las VTC ganan terreno en términos de autorizaciones mientras el registro del taxi atraviesa un descenso durante 2026, aunque este último dato está condicionado por el procedimiento administrativo de visado.
Más autorizaciones VTC no equivalen automáticamente a más vehículos activos
Los propios datos registrales requieren una última consideración. Una autorización no equivale necesariamente a un vehículo nuevo circulando cada día.
Las cifras pueden verse afectadas por altas y bajas, transmisiones, rehabilitaciones, resoluciones administrativas o judiciales y otros movimientos del registro.
Por ello, la comparación debe entenderse principalmente como una evolución del número de autorizaciones vigentes, no como una fotografía exacta de la oferta efectiva que existe en las calles en un momento determinado.
Aun así, el crecimiento de las VTC es evidente y vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre el equilibrio entre ambos modelos. Mientras el taxi continúa siendo el servicio regulado de referencia para el transporte urbano, las VTC siguen ampliando su presencia y compitiendo por una parte cada vez mayor de la demanda, especialmente en grandes mercados como Madrid, Barcelona y Málaga.
Para el sector del taxi, el reto pasa ahora por que esa evolución se produzca dentro de un marco regulatorio que garantice unas reglas de juego equilibradas y una competencia compatible con las obligaciones y garantías que exige el servicio público del taxi.
Fuente | democrata.es
