La flota inicial cuenta con solo 15 vehículos y necesita un profesional con licencia para intervenir cuando el sistema no puede resolver una situación
Uber y Wayve han comenzado a desplegar en Londres sus primeros vehículos autónomos, aunque la imagen dista bastante de la conducción completamente automatizada que suele acompañar a estos anuncios. Los coches pueden circular sin que el profesional tenga que manejar de forma constante, pero siguen necesitando un conductor en el asiento delantero, preparado para asumir el control en cualquier momento.
La prueba se desarrolla con una flota inicial de 15 Ford Mustang Mach-E y supone la entrada de una nueva tecnología en una ciudad con una larga tradición de transporte regulado. El servicio se ofrece a través de la aplicación de Uber y los vehículos operan bajo el marco normativo británico, que todavía exige supervisión humana.
Más de 140.000 personas se habían registrado antes del lanzamiento para probar estos vehículos, demostrando el interés que existe por esta nueva modalidad de movilidad.
Cuando la inteligencia artificial no sabe qué hacer, interviene el conductor
Wayve defiende un sistema basado en inteligencia artificial que aprende de la experiencia y no depende de los tradicionales mapas de alta definición para desplazarse.
Sin embargo, el funcionamiento real deja una imagen mucho menos espectacular que la que transmiten algunos anuncios sobre el futuro de la movilidad. Durante una prueba realizada por CBS News poco después del lanzamiento, uno de los vehículos quedó atascado en un callejón estrecho, obligando al supervisor a tomar el control.
Precisamente situaciones como esta ponen de manifiesto una de las grandes incógnitas de esta tecnología: un sistema que funciona en condiciones normales no necesariamente resuelve con la misma facilidad las situaciones imprevistas que un conductor profesional afronta a diario.
Para el taxi tradicional, acostumbrado a circular durante horas por las calles de una ciudad y a resolver problemas de tráfico, accesos, obras, peatones o situaciones excepcionales sobre la marcha, esta diferencia resulta especialmente relevante.
El debate sobre la seguridad todavía no está cerrado
Los defensores de los vehículos autónomos sostienen que la automatización permitirá reducir los accidentes provocados por errores humanos. Sin embargo, las comparaciones sobre seguridad continúan generando debate.
Los datos favorables a los vehículos autónomos no siempre utilizan las mismas condiciones de medición que las estadísticas correspondientes a conductores humanos. Además, durante 2026 las autoridades estadounidenses han seguido investigando incidentes relacionados con este tipo de sistemas.
La NHTSA llegó a abrir una investigación sobre Waymo después de recibir informes sobre accidentes e infracciones y también se produjo una retirada de miles de vehículos relacionada con su circulación en zonas de obras cerradas.
El mensaje es claro: la tecnología avanza, pero la seguridad de los vehículos autónomos a gran escala todavía está lejos de ser una cuestión completamente resuelta.
El modelo VTC busca sustituir al conductor
Más allá de la tecnología, el verdadero debate para el sector del transporte de viajeros está en el empleo.
Uber, una plataforma vinculada históricamente al modelo VTC, está apostando con fuerza por los vehículos autónomos como una vía para reducir progresivamente su dependencia de conductores. Wayve, por su parte, captó 1.200 millones de dólares en febrero de 2026, con grandes compañías tecnológicas y automovilísticas entre sus inversores.
El planteamiento resulta especialmente significativo para un sector como el taxi, donde el conductor es parte esencial del servicio, mientras que el modelo de las plataformas VTC lleva años buscando reducir costes mediante la tecnología y una mayor automatización.
El sindicato GMB ya ha advertido en Reino Unido del riesgo que esta transformación puede suponer para los profesionales del transporte y reclama garantías para los trabajadores ante la expansión de los vehículos autónomos.
Una tecnología que todavía necesita supervisión humana
La contradicción resulta evidente: se presenta un vehículo como autónomo, pero todavía necesita un conductor profesional preparado para intervenir cuando la tecnología no es capaz de resolver una situación.
Además, la flota inicial de Wayve está formada por solo 15 vehículos para una ciudad de aproximadamente nueve millones de habitantes. Todavía queda por demostrar si el sistema puede funcionar de manera fiable, segura y económicamente viable cuando tenga que operar a una escala mucho mayor.
Mientras Uber y otras plataformas VTC aceleran su apuesta por la automatización, el taxi continúa defendiendo un modelo basado en profesionales regulados, experiencia al volante, conocimiento de la ciudad y responsabilidad directa ante el pasajero.
Porque una cosa es presentar el futuro de la movilidad y otra muy distinta demostrar que una máquina puede hacer, sin ayuda, todo lo que un profesional del taxi resuelve cada día.
Fuente | es.martincid.com
