Nueve meses después de la llegada de Cabify a Santiago, la presencia de vehículos de transporte con conductor (VTC) no ha dejado de crecer en la capital gallega. Desde la asociación Radio Taxi aseguran haber detectado alrededor de 120 coches que realizan trayectos urbanos pese a que la normativa solo les permite operar entre municipios. Una cifra que casi iguala a las 144 licencias de taxi existentes en la ciudad y que, según el sector, evidencia la «competencia desleal» que sufren los profesionales.
El presidente de Radio Taxi, Manuel Sánchez, recuerda que la Xunta es la administración que concede las licencias, «supuestamente para servicios interurbanos», pero denuncia que después «se lava las manos». El dirigente asegura que el 90% de los VTC trabajan dentro de Compostela y que incluso se han detectado vehículos procedentes de A Coruña. «Yo no puedo ir a Coruña a trabajar con el taxi», protesta.
Ante la ausencia de regulación municipal, tanto la Xunta como la Policía Local han intensificado los controles. Desde diciembre se han abierto 105 expedientes sancionadores, aunque no está claro si se han materializado en multas efectivas. La Consellería de Presidencia insiste en que las licencias no autorizan recorridos urbanos y que solo los ayuntamientos pueden habilitar esa opción.
El Concello, a través del área de Mobilidade que dirige Xan Duro, afirma estar estudiando un marco regulador, aunque advierte de que existen «muchas dudas legales» tras las sentencias judiciales que han cuestionado limitaciones como la reserva previa o la geolocalización. Mientras, ciudades como A Coruña ya han anunciado la redacción de una ordenanza para sancionar a los VTC que operen irregularmente.
En paralelo, Santiago prepara la ampliación de 29 nuevas licencias de taxi para mejorar el servicio, especialmente en temporada alta, una medida que hasta ahora generaba rechazo en el sector. «Vamos a ver si así damos un mejor servicio y somos capaces de frenar el crecimiento de los VTC», explica Sánchez.
Desde Radio Taxi reclaman a las administraciones que actúen de forma coordinada y que sancionen las prácticas irregulares. Reconocen que antes de la irrupción de plataformas como Uber o Cabify ya existían VTC en la ciudad, pero dedicados a servicios de lujo o eventos puntuales, y no a competir directamente con el taxi en el día a día.
La polémica sobre la legalidad de estos servicios alcanzó incluso al propio Concello el pasado mayo, cuando el PP denunció la contratación de 29 viajes en VTC en el marco de un encuentro de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. La alcaldesa, Goretti Sanmartín, habló entonces de «paralegalidad o alegalidad» hasta que exista una normativa local clara.
Fuente | elcorreogallego.es
