Cedida de El Norte de Castilla
A las puertas de las fiestas patronales de San Antonio de Padua, que cada mes de junio convierten a Arroyo de la Encomienda en uno de los focos de actividad más destacados de la provincia, los taxistas locales se preparan, una vez más, para afrontar unos días de auténtico caos. Las seis licencias de taxi existentes actualmente resultan insuficientes para atender la demanda nocturna, especialmente tras los conciertos y encierros.
Este problema no es nuevo, pero se agrava con el paso del tiempo. El colectivo denuncia la falta de apoyo por parte de las administraciones y reclama una normativa definitiva que permita operar bajo un sistema común entre Valladolid y los municipios del alfoz. «Vamos a estar sobrepasados, como siempre», señala Jonathan Benavente, taxista en Arroyo. «Llevamos años solicitando una regulación que nos permita trabajar de manera conjunta con Valladolid y el resto del entorno. Pero seguimos atados a una normativa de 2005 que ha quedado completamente obsoleta».
Desde que en 2022 se anulara por segunda vez la ordenanza que pretendía actualizar el sistema de prestación conjunta, el servicio ha vuelto a regirse por una regulación que impide a los taxis de la capital recoger pasajeros en municipios como Arroyo, y viceversa. En la práctica, esto implica que un taxi que deja a un cliente en Río Shopping debe regresar vacío, sin poder recoger a nadie en la zona. Lo mismo ocurre cuando los vehículos de Arroyo trasladan a usuarios a la estación o al centro de Valladolid. «Es absurdo y profundamente injusto», insiste Benavente. «Los usuarios no comprenden por qué no pueden subirse a un taxi que tienen delante solo porque no es del municipio correcto. En jornadas como las de San Antonio, eso provoca confusión, roces y una saturación total del servicio».
Aunque la problemática es de largo recorrido, la situación se torna cada vez más insostenible. La Asociación de Taxis de Arroyo y Pueblos, junto a otras entidades del sector, presentó hace meses a la Junta de Castilla y León un borrador consensuado de una nueva ordenanza que permitiría operar de forma conjunta en el área metropolitana. Sin embargo, la respuesta ha sido el silencio. «Llevamos años esperando una solución. Nadie da un paso. Ni desde la Junta ni desde los ayuntamientos se alcanza un acuerdo, y los únicos que lo sufrimos somos los profesionales y los usuarios», concluye Benavente. «No hay absolutamente ninguna razón por la que este borrador perjudique a vecinos, taxistas o ayuntamientos. Solo falta voluntad política».
Fuente | soydearroyo.elnortedecastilla.es
