Conflicto creciente entre taxistas y VTC por el uso indebido del carril bus-taxi en Madrid
En los últimos meses, la tensión entre el gremio del taxi y los vehículos de transporte con conductor (VTC) ha escalado hasta niveles inéditos, afectando no solo la competitividad dentro del transporte urbano en Madrid, sino también la convivencia ciudadana y el marco regulador de un servicio público fundamental.
Los profesionales del taxi denuncian reiteradamente la ocupación irregular del carril bus-taxi por parte de los VTC, una infracción de tráfico que, según sostienen, se tolera por parte de las autoridades. Desde la Asociación Plataforma Caracol aseguran haber presentado más de 18.000 denuncias en los últimos tres años, ninguna de las cuales ha sido tramitada, según afirman a este medio.
La asociación, que representa a numerosos taxistas madrileños, acusa a los VTC de utilizar el carril reservado no solo para desplazarse, sino también para detenerse, recoger pasajeros e incluso esperar sin justificación, sobre todo en las zonas céntricas de la ciudad. Esta conducta, añaden, pone en riesgo la seguridad vial y menoscaba la eficacia del transporte público al que están destinados dichos carriles.
Un informe elaborado por Plataforma Caracol —al que ha tenido acceso este diario— asegura que la infracción se ha vuelto rutinaria en las calles de Madrid. En él se destaca que muchos conductores de VTC reconocen la ilegalidad de sus actos, pero alegan la falta de zonas habilitadas para paradas breves como causa de estas prácticas.
Ante la inacción institucional, la asociación decidió contratar a detectives privados con el objetivo de recopilar pruebas de estas infracciones. Las grabaciones, entrevistas y testimonios obtenidos reflejan un patrón de conducta en el que se prioriza la rentabilidad frente al cumplimiento normativo, llegando incluso a operar sin la aplicación oficial para cobrar tarifas fuera de los límites establecidos.
La normativa vigente indica que los carriles bus-taxi están reservados para autobuses y taxis, permitiendo el uso ocasional a motos o servicios de emergencia, y únicamente se autoriza su empleo a otros vehículos en tramos de línea discontinua para maniobras específicas.
Falta de respuesta institucional
En cuanto a la respuesta del Ayuntamiento, la Dirección General de Gestión y Vigilancia de la Circulación ha señalado que los denunciantes no tienen la condición legal de “interesados” en los procedimientos sancionadores, lo que les impide acceder a información sobre el curso de las denuncias presentadas.
Desde la Plataforma Caracol critican duramente esta postura y acusan al Ayuntamiento de no actuar ante una problemática que, según ellos, ya es estructural. Además, reprochan a la Policía Municipal su aparente pasividad, pese a haber registrado más de mil denuncias por uso indebido del carril en 2023 y 2024. Según los taxistas, los agentes no cuentan con medios para identificar a los infractores, lo que alimenta una sensación generalizada de impunidad entre los conductores de VTC.
Incluso se han documentado casos en los que los agentes presencian la infracción sin actuar, argumentando que sancionar podría complicar la fluidez del tráfico. En muchos casos, las paradas exceden los dos minutos permitidos y se emplean los carriles como puntos de espera, contraviniendo el espíritu de la normativa.
Reacción institucional
El Jefe de la Comisaría General, Fernando Martín Bernal, ha asegurado que los agentes realizan funciones de control del tráfico tanto por requerimiento ciudadano como de oficio, y que se denuncian las infracciones observadas. Sin embargo, la percepción desde el sector del taxi sigue siendo de abandono institucional.
En este contexto, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha intervenido solicitando al Ayuntamiento un refuerzo en los mecanismos de control sobre el uso de los carriles bus-taxi, con el objetivo de garantizar el cumplimiento normativo y preservar la eficacia del transporte urbano madrileño.
Fuente | infobae.com
