Sara Martín, la primera y única mujer taxista de Plasencia: “Estoy feliz y encantada con la decisión”

Con 25 años se incorpora a un sector en el que hasta ahora no ha habido ninguna mujer

Nunca se había planteado ser taxista. «Siempre me han gustado las motos y los coches y conducir; de hecho, en cuanto pude, me saqué el carné, el teórico con 17 años», explica. Aun así «no fue hasta que un taxista conocido se jubilaba y me propuso que me quedara con su licencia, cuando pensé por primera vez en trabajar como taxista». Contó con el apoyo de su familia, dice, y se animó a aceptar la oferta. «Y estoy feliz, encantada con la decisión», asegura. Porque aunque al poco tiempo de empezar comenzó una pandemia que como a ella y al resto de sus compañeros, como a tantos otros sectores, les dejó prácticamente sin trabajo, «ahora todo empieza a ir mejor». Y Sara Martín, de 25 años, se ha convertido en la primera y única taxista de Plasencia. «Y cuando alguien me dice que qué hago yo de taxista, le digo que rompiendo esquemas, porque este trabajo lo pueden desempeñar tanto hombres como mujeres».

«Somos 27 hombres y ella», detalla Mario Ramírez, presidente de la asociación de taxistas de la ciudad. «Y estamos muy contentos de que sea nuestra compañera, de que una mujer se haya atrevido a entrar en un sector que en esta ciudad, que no en otras, no contaba con mujeres hasta ahora». Una alegría que comparte Sara, «porque me han acogido estupendamente, somos una familia y esto lo agradezco mucho».

La buena acogida, no obstante, no ha llegado solo por parte de sus compañeros. «La verdad es que con los clientes no ha podido ser mejor, nadie me ha planteado ninguna queja porque le lleve mujer, para nada». Más bien todo lo contrario. Muchas madres y muchas adolescentes y jóvenes de la ciudad tienen su contacto directo y Sara se está convirtiendo en su taxista.

«Me llaman, sobre todo, para que las lleve por las noches a casa; imagino que el hecho de ser mujer en este caso hace que se sientan más seguras». Aunque en este aspecto, quiere dejar claro, «a pesar de que las chicas puedan sentirse más cómodas conmigo o con más confianza porque soy una mujer, no hay ninguna diferencia con mis compañeros porque todos somos profesionales».

Ella, desde luego, quiere seguir siéndolo del taxi. «No solo porque me gusta conducir y me encanta este trabajo, sino porque además tengo libertad, soy mi dueña, me impongo mi horario y tengo el ritmo de trabajo que quiero, y es genial».

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