Las 29 nuevas licencias convocadas por el Concello requieren un canon de 88.000 euros y un vehículo adaptado, elevando la inversión inicial por encima de los 140.000 euros
Acceder a una de las 29 nuevas licencias de taxi convocadas por el Ayuntamiento de Santiago de Compostelasupone afrontar una inversión inicial que puede superar los 140.000 euros. El desembolso incluye los 88.000 euros de canon municipal y el coste de adquirir y adaptar el vehículo, que puede superar los 50.000 euros.
Todas las nuevas licencias estarán destinadas a eurotaxis, por lo que los adjudicatarios deberán disponer de vehículos adaptados para el transporte de personas con movilidad reducida. A estos gastos iniciales habrá que sumar posteriormente partidas como combustible o electricidad, seguros, mantenimiento, limpieza, gestoría, cotizaciones e intereses en caso de recurrir a financiación.
La magnitud de la inversión plantea una de las principales preguntas para quienes aspiran a convertirse en titulares de una licencia: ¿cuánto tiempo será necesario trabajar para recuperar el desembolso?
La respuesta depende de factores como el número de servicios realizados, el importe medio de las carreras, las horas de actividad y si el vehículo es explotado únicamente por el titular o también por un conductor asalariado.
Recuperar la inversión puede llevar más de una década
Tomando como referencia una actividad media de 12 servicios diarios, una carrera de 13,50 euros de media y 310 jornadas al año, la facturación anual rondaría los 50.200 euros.
Una vez descontados los principales costes de explotación, quedarían entre 27.600 y 30.100 euros antes del IRPF y los intereses. Si todo ese dinero se destinara a amortizar la inversión, el periodo podría reducirse a unos cinco años, aunque eso implicaría que el profesional no obtuviera ingresos para vivir.
En un escenario más realista, destinando alrededor de 18.000 euros anuales al salario del titular, la cantidad disponible para recuperar la inversión se situaría entre 9.600 y 12.100 euros al año. En esas condiciones, recuperar los 140.000 euros requeriría más de una década, pudiendo superar incluso los 14 años.
La actividad puede modificar radicalmente estos plazos. Con ocho servicios diarios, la facturación apenas permitiría cubrir costes y remunerar al profesional, mientras que con 15 carreras diarias y un importe medio superior, la recuperación de la inversión podría situarse en torno a los seis o siete años.
Estas cifras son simulaciones y no previsiones oficiales, por lo que factores como averías, periodos de inactividad, meses con menor demanda o el coste de la financiación pueden prolongar todavía más el periodo de amortización.
Santiago tiene un canon inferior al de otras ciudades
Los 88.000 euros fijados por el Concello se encuentran por debajo de los importes que pueden alcanzar las licencias de taxi de segunda mano en otras ciudades gallegas. Sin embargo, en Santiago la inversión final es superior debido a la obligación de utilizar un vehículo adaptado.
Para los eurotaxis existen además ayudas autonómicas de hasta 10.000 euros, que pueden contribuir a reducir parcialmente el coste de adquisición y adaptación del vehículo.
El precio de entrada no es, en cualquier caso, el único factor que determinará la rentabilidad. También será decisivo el número de taxis que compitan por la demanda existente.
La flota crecerá un 20%
Con las 29 nuevas licencias, Santiago pasará de 144 a 173 taxis, lo que supone un aumento del 20,1% de la flota.
Para mantener el mismo volumen medio de actividad por vehículo, la demanda tendría que crecer aproximadamente en la misma proporción. Según los datos incluidos en el estudio municipal, Radio Taxi gestionó 361.674 servicios en 2022. Repartidos entre las 144 licencias actuales, esa cifra equivaldría teóricamente a unos 2.500 servicios anuales por taxi.
Con 173 vehículos y manteniendo el mismo número de servicios, la media bajaría hasta unos 2.100 por licencia, cerca de un 17% menos.
No obstante, la actividad no se distribuye de forma homogénea. Existen profesionales que trabajan más horas y otros que mantienen el vehículo activo mediante conductores asalariados. Además, la demanda presenta una marcada estacionalidad.
Turismo y aplicaciones, factores clave
Los nuevos titulares no tendrán que competir únicamente con el resto de taxis de Santiago. El crecimiento de Uber, Cabify y otras aplicaciones de movilidad también ha modificado los hábitos de reserva, especialmente entre turistas y usuarios que realizan desplazamientos al aeropuerto.
El taxi, por su parte, mantiene algunas ventajas derivadas de su regulación, como las tarifas oficiales, las paradas y la posibilidad de captar pasajeros directamente en la calle.
La rentabilidad final de las nuevas licencias dependerá, por tanto, de una combinación de factores: demanda, número de horas trabajadas, costes de explotación y capacidad de generar ingresos suficientes para cubrir una inversión inicial elevada.
Con una actividad muy alta, la recuperación podría producirse en seis o siete años. Con un volumen medio, el plazo podría situarse entre once y quince años, según las estimaciones incluidas en el análisis.
Para quienes aspiran a entrar ahora en el sector, las 29 nuevas licencias representan una oportunidad para acceder a la profesión, pero también una importante barrera económica de entrada que deberá tenerse muy en cuenta antes de asumir el compromiso.
Fuente | elcorreogallego.es
