El taxi malagueño se muestra vigilante por la llegada de Uber

Las asociaciones piden que estos vehículos actúen conforme a la ley y aseguran que no hay mercado para 200 vehículos más

A la expectativa y sin relajar la vigilancia. Así es, a grandes rasgos, el estado de ánimo con el que se ha levantado esta mañana el sector del taxi en Málaga ante lo que en el sector se considera como la última «provocación» a un gremio que lleva años luchando contra la irrupción de los nuevos servicios de transporte de viajeros que han surgido al calor de internet. En este caso, se trata de la llegada Uber a la provincia de Málaga, el tercer desembarco que realiza la empresa de Estados Unidos en el país, después de Madrid y Barcelona. A lo largo de este fin de semana, se han trasladado a Málaga unos 200 vehículos y se han estacionado en el polígono Guadalhorce, y desde ayer ya funciona la aplicación. El estreno de Uber coincidió, por otra parte, con la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo que avala la restricción de licencias VTC (las que utiliza Uber y Cabify para operar), blindando al sector del taxi.

Los taxistas malagueños se agarran, precisamente, a esta sentencia para reclamar que «se cumpla la ley». A efectos prácticos, servicios como Uber sólo pueden operar una vez que han recibido un encargo concreto, es decir que alguien ha solicitado su servicio a través de la aplicación. Un hecho que está reñido con la tradicional captación de clientes al uso, y que está restringida a los taxis que operan con su licencia en Málaga. Sebastián Cortes, presidente de Unión-Taxi, lo explica: «Este tipo de vehículos tienen que estar precontratados y tienen que contar con una hoja de ruta rellena en la que figura el trayecto que van a realizar. No pueden trabajar al mismo nivel que el taxi y no pueden estar estacionados al libre albedrío». «Si esta gente viene a trabajar aquí», añade, «vamos a estar concienciados y vigilantes para que se cumpla con la ley».

Más allá de este punto, Cortes subraya la saturación del mercado que supone la llegada de Uber: «A día de hoy, descansan en Málaga unos 300 taxis porque es la única manera de que un taxista pueda llevar un salario digno a final de mes a casa. Uber ahora llega aquí con 200 vehículos y sin clientela. No cabemos tantos». Otro argumento que rebata es el ahorro económico: «Nuestros precios están fijados en consonancia con el Área de Movilidad del Ayuntamiento y siempre son los mismos. Uber eleva los precios en función de la demanda», sentencia Cortes.

En la misma línea se expresa Guillermo Díaz, presidente de Elite Taxi en Málaga: «El taxi está expectante. Ya tuvimos una muy mala experiencia con la llegada de Cabify y vamos a estar muy vigilantes». «Si tenemos más de 300 taxis guardados a diario es por algo, no sé de dónde van a sacar los clientes», se pregunta Díaz. Además, denuncia el efecto llamada que provoca la llegada de Uber. «Sabemos que hay gente, por ejemplo, con licencia de VTC de La Rioja que va a venir a Málaga«. «No puedes tener a un Policía Local por cada coche, pero ahí vamos a estar nosotros», añade.

El vicepresidente de Aumat, Juan González, insiste en la necesidad de que servicios como Uber «cumplan con la ley» y adelanta que van a estar «muy vigilantes» con Uber. González señala que los tribunales le están dando la razón al sector del taxi y que la vía judicial es el camino que hay que seguir. «Es una batalla que tenía pendiente el sector y la sentencia del Tribunal Supremo nos ha dado la razón», asegura. González habla abiertamente de provocación y manifiesta que a «Uber no le interesa el tráfico interurbano, ellos vienen a quedarse con el aeropuerto». «Ahí es donde basan su pesca», señala. «El mercado en Málaga está saturado porque tenemos un número de licencias muy alto», sentencia que no hay demanda suficiente para absorber a más vehículos: «La mitad de la flota está guardada, si hubiera trabajo estarían en la calle, como es lógico».

La Opinión de Málaga

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