La intervención de un taxista de Palma en una parada de Eivissa ha generado malestar en el sector ibicenco, que reclama mantener la vigilancia frente al intrusismo
La relación entre los sectores del taxi de Ibiza y Palma atraviesa un nuevo momento de tensión después de la intervención de un taxista procedente de Palma en la capital ibicenca. El profesional fue interceptado durante la madrugada del viernes en la parada de Bartomeu Roselló, donde los servicios de Inspección del Consell d’Eivissa y la Policía Local de Vila procedieron a sancionarlo por una infracción grave.
El taxista explicó a los agentes que había viajado a Ibiza para pasar el día con familiares y amigos y que no estaba prestando servicio. Sin embargo, la presencia del vehículo en la isla, también detectada anteriormente durante este verano, ha generado dudas y malestar entre profesionales del taxi de Ibiza.
Según el propio conductor, ya había acudido a la isla el pasado 18 de agosto, asegurando igualmente que el motivo era personal y que había viajado para pasar el día.
Una sanción de casi 5.000 euros
La actuación de los inspectores y de la Policía Local de Vila terminó con una sanción de cerca de 5.000 euros por una infracción considerada grave. El profesional sí habría reconocido que estaba estacionado en una parada de taxi, aunque defendió que no se encontraba trabajando.
Tras hacerse público el caso, la Federación Independiente del Taxi de Baleares (FITIB) salió en defensa del taxista y sostuvo que se trataba de un profesional de Mallorca que había acudido a Ibiza por motivos personales.
El conflicto fue aumentando de tono posteriormente, después de que el taxista manifestara sentirse tratado “como un criminal” y llegara a denunciar una supuesta actitud xenófoba por parte de una inspectora del Consell.
Tanto el Consell d’Eivissa como el Ayuntamiento de Eivissa han defendido, por su parte, la actuación de sus técnicos y agentes, asegurando que estaban ejerciendo sus funciones de inspección.
El taxi ibicenco pide mantener la vigilancia
El caso ha generado especial malestar entre los profesionales del taxi de Ibiza, que consideran fundamental mantener la vigilancia sobre cualquier posible actividad irregular.
El sector lleva años reclamando una mayor implicación de las administraciones y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para combatir el transporte ilegal y el intrusismo, un problema que los taxistas ibicencos consideran especialmente grave durante la temporada turística.
La creación de la Oficina de Lucha contra el Intrusismo por parte del Consell d’Eivissa ha permitido reforzar en los últimos años los controles sobre este tipo de prácticas.
Para los profesionales de la isla, la intensa labor de inspección resulta imprescindible para proteger a quienes desarrollan su actividad con licencia y dentro de las condiciones establecidas.
El sector defiende los controles
Desde Ibiza se considera que el hecho de que un vehículo pertenezca a un taxista de otro municipio no le exime del cumplimiento de la normativa local ni de posibles sanciones cuando se produce una infracción.
Al mismo tiempo, recuerdan que cualquier profesional que considere que una sanción no es correcta dispone de los mecanismos administrativos correspondientes para recurrirla.
El episodio vuelve así a poner sobre la mesa la delicada convivencia entre profesionales de distintos territorios y la necesidad de que las normas sobre prestación del servicio y estacionamiento se cumplan para todos por igual, especialmente en una isla donde la presión turística incrementa considerablemente la demanda de transporte.
Fuente | periodicodeibiza.es
