Tesla apuesta por los robotaxis en plena caída de sus ventas de coches eléctricos
Tesla ha abierto al público su aplicación de robotaxi, un servicio que permite solicitar un vehículo autónomo desde el móvil. Con esta medida, la compañía de Elon Musk da un paso hacia un modelo de negocio centrado en la movilidad autónoma y la robótica, justo cuando atraviesa una de sus etapas más difíciles en ventas de coches eléctricos en los últimos ocho años.
De momento, la aplicación solo está disponible en Austin (Texas), pero marca el inicio de una expansión más ambiciosa. El servicio funciona como una plataforma de transporte bajo demanda: el usuario valida su identidad, solicita el coche y el trayecto comienza al pulsar un botón. El precio arranca en 4,20 dólares por viaje e incluye opciones de personalización como temperatura, música o posición del asiento.
Los primeros testimonios destacan una conducción fluida y segura, con maniobras comparables a las de un conductor experimentado. Musk lo ha presentado como prueba de la madurez de su sistema de conducción autónoma total (Full Self-Driving, FSD). En paralelo, Tesla ha mostrado prototipos de robotaxis sin volante ni pedales, diseñados para dos pasajeros y con un planteamiento radicalmente distinto al coche particular.
La compañía también ha realizado pruebas en Europa. En Madrid, un Model 3 recorrió de forma autónoma lugares emblemáticos como la Puerta de Alcalá o el Retiro. No obstante, el despliegue comercial en el continente depende aún del visto bueno de los reguladores.
El giro estratégico llega en un contexto complicado: según Cox Automotive, Tesla cayó en agosto al 38% de cuota en Estados Unidos, la cifra más baja desde 2017, frente al 80% que llegó a alcanzar. El desgaste de sus modelos estrella —Model 3 y Model Y—, la fría recepción del Cybertruck y el empuje de marcas como Hyundai, Kia, Toyota, Honda o varios fabricantes chinos, explican la pérdida de terreno. Todo apunta a que la firma cerrará su segundo año consecutivo de caída en ventas.
A ello se suma la controversia política. La cercanía de Musk a Donald Trump y su posterior distanciamiento han generado divisiones entre su clientela, afectando a la imagen de Tesla.
Más allá del negocio del automóvil, Musk impulsa una visión de Tesla como compañía de robótica. Además de los robotaxis, confía en Optimus, un robot humanoide capaz de realizar tareas domésticas, de fábrica o de asistencia. El reto, sin embargo, es enorme: la apuesta por estos proyectos futuristas reduce la inversión en modelos eléctricos más asequibles, mientras la competencia avanza en esa dirección.
El lanzamiento de la app de robotaxi simboliza este cambio de rumbo: menos coches, más robots. Si la estrategia triunfa, Tesla podría liderar la movilidad autónoma y la automatización personal. Si no, corre el riesgo de perder relevancia en el mismo mercado de vehículos eléctricos que le dio su éxito inicial.
Fuente | 20minutos.es
