La falta de seguridad está provocando que cada vez más profesionales eviten los turnos nocturnos. Mamparas y cámaras homologadas se plantean como herramientas para proteger tanto al conductor como al pasajero
La seguridad de los profesionales del taxi continúa siendo una de las principales preocupaciones del sector, especialmente durante los turnos nocturnos y las noches de mayor actividad. Insultos, agresiones, impagos, comportamientos incívicos o situaciones derivadas del consumo de alcohol y otras sustancias forman parte de los riesgos a los que algunos taxistas aseguran tener que enfrentarse durante su jornada.
Una situación que, además de afectar directamente a los profesionales, comienza a tener consecuencias sobre la prestación del propio servicio. En algunas ciudades, la falta de seguridad está provocando que taxistas decidan no trabajar por la noche o finalicen antes sus turnos, especialmente durante los fines de semana.
Entre las posibles soluciones que plantea el sector se encuentran la instalación de mamparas y sistemas de videovigilancia homologados, herramientas que pueden aportar una mayor protección al conductor y, al mismo tiempo, ofrecer garantías adicionales a los pasajeros.
La inseguridad condiciona el servicio nocturno
La situación preocupa especialmente cuando las administraciones reclaman que haya suficientes taxis disponibles durante la noche. Los profesionales señalan que, para poder garantizar ese servicio, también es necesario proporcionarles unas condiciones mínimas de seguridad.
En Huelva, por ejemplo, se apunta a la dificultad de encontrar taxis durante las noches de los fines de semana. Los profesionales explican que, en muchos casos, no les compensa asumir determinados riesgos por los problemas que pueden surgir durante estos servicios.
Una problemática similar se ha planteado en Vitoria, donde la escasez de taxis nocturnos llevó al Ayuntamiento a establecer por ley un cupo obligatorio de 50 taxis de guardia. Desde el sector, sin embargo, se reclama que cualquier obligación de prestar servicio vaya acompañada de medidas que permitan garantizar la seguridad de los profesionales.
Cámaras para proteger al taxista y al usuario
En este contexto, los sistemas de videovigilancia se presentan como una de las herramientas que pueden contribuir a mejorar la seguridad dentro del taxi.
Pero no sirve cualquier cámara. Para que las imágenes puedan utilizarse correctamente deben cumplir los requisitos establecidos y estar integradas en sistemas homologados que garanticen la protección de datos.
Precisamente esta cuestión ha sido objeto de un programa piloto desarrollado en Madrid, en el que participaron varios profesionales del taxi para comprobar el funcionamiento de este tipo de dispositivos.
Uno de ellos fue Jesús García Hernández, taxista madrileño, que durante tres meses pudo probar este sistema en su vehículo.
Jesús García destaca la utilidad de las cámaras para mejorar la seguridad
García explica que su experiencia durante el periodo de prueba fue positiva y destaca especialmente la capacidad preventiva que pueden tener las cámaras en el interior del taxi.
Durante los tres meses que participó en el programa no sufrió ningún altercado, aunque reconoce que no suele trabajar durante la noche, uno de los momentos en los que los profesionales están más expuestos a determinadas situaciones de riesgo.
El sistema probado dispone de dos campos de visión, uno orientado hacia el exterior y otro hacia el interior del vehículo. Las imágenes quedan registradas y almacenadas mediante un sistema que las cifra y las sube a una nube.
El taxista no tiene acceso a esas grabaciones. En caso de producirse un incidente, las imágenes pueden ser solicitadas a través de los mecanismos correspondientes por parte de la Policía o de un juez.
Para García, esta característica es especialmente importante porque, una vez que el pasajero entra en el vehículo, el conductor también puede encontrarse en una situación de vulnerabilidad, especialmente cuando está centrado en la conducción.
El propio Jesús García pone un ejemplo de la utilidad que pueden tener las cámaras: pocos días después de instalar el sistema, uno de los compañeros que participaban en el programa piloto sufrió un impago de una carrera. El sistema permitió disponer de imágenes que podían ayudar a identificar a la persona responsable.
Por ello, el taxista considera fundamental que las administraciones estudien fórmulas de financiación que permitan que estas herramientas lleguen al mayor número posible de profesionales.
“Somos 17.000 ojos más en la calle”
García también destaca que la utilidad de las cámaras puede ir más allá de la protección individual del taxista.
Los profesionales del sector pasan muchas horas circulando por las ciudades y, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en testigos de accidentes, robos u otros incidentes. Por ello, considera que una red de taxis equipada con estos sistemas también podría aportar información útil a los cuerpos de seguridad.
“Somos 17.000 ojos más en la calle”, señala el taxista madrileño, poniendo en valor la capacidad de los profesionales para colaborar con Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad cuando se produce algún incidente.
Los taxistas ya colaboran habitualmente con las fuerzas de seguridad cuando se les solicita información relacionada con accidentes, robos u otros sucesos. La incorporación de sistemas de videovigilancia homologados podría ampliar todavía más esa capacidad de colaboración.
Seguridad para el taxista, pero también para el pasajero
La seguridad no es una cuestión que afecte únicamente al conductor. El pasajero también puede beneficiarse de la existencia de sistemas de videovigilancia, que permiten disponer de un registro ante posibles incidentes ocurridos dentro o en el entorno del vehículo.
Por eso, desde el sector se defiende que estas herramientas deben entenderse como una medida de protección para ambas partes y no únicamente como un mecanismo de vigilancia.
El reto ahora pasa por conseguir que las soluciones que han demostrado su utilidad en programas piloto puedan extenderse al conjunto del sector. Para ello, será necesario que las administraciones estudien ayudas y financiación específicas que permitan a los profesionales afrontar el coste de su instalación.
Porque exigir más taxis durante la noche puede ser necesario para garantizar la movilidad, pero para muchos profesionales existe una condición previa: poder trabajar sin miedo.
Fuente | esradio.libertaddigital.com
