No ha tenido que pasar mucho tiempo y los agentes han visto el Uber en cuestión acercándose por la carretera. Los han parado y les han hecho bajar del vehículo para identificarlos. Al comprobar que eran los cuatro irlandeses que una hora antes habían apaleado al conductor de un taxi en Barcelona, los han detenido antes de que pudieran coger el vuelo a su país.