El profesional explica que los ingresos de la temporada alta contrastan con un invierno en el que puede facturar apenas 1.300-1.500 euros al mes
Las cifras de facturación que puede alcanzar un taxista durante los meses de mayor actividad pueden resultar llamativas, pero detrás de ellas existe una realidad marcada por largas jornadas, escasos descansos y elevados costes de explotación.
Así lo explica Sebastián, taxista profesional en Mallorca, que asegura que los mejores meses del año pueden permitirle alcanzar una facturación de hasta 7.000 euros, aunque para conseguirla tiene que trabajar prácticamente sin descanso durante la temporada alta.
Hasta 14 horas al día durante la temporada alta
En una entrevista concedida al canal de Adrián G. Martín, Sebastián explica que entre abril y octubre concentra la mayor parte de su actividad.
“Puedo llegar a facturar hasta 7.000 euros en un buen mes, aunque para conseguirlo trabajo hasta 14 horas al día y no me tomo ni un día libre”, relata.
El profesional considera que ese esfuerzo está directamente relacionado con la necesidad de compensar los meses de menor actividad, cuando la demanda cae considerablemente.
Durante enero y febrero, por ejemplo, sitúa su facturación entre 1.300 y 1.500 euros mensuales. Una vez descontados los gastos derivados de la actividad, asegura que el beneficio puede quedar por debajo de los 1.000 euros.
El coste de una licencia y los gastos de explotación
Sebastián también pone el foco en la inversión necesaria para acceder al sector. Según explica, una licencia de taxi puede rondar los 130.000 euros en ciudades como Madrid o Barcelona, mientras que en Baleares su precio puede ser incluso superior.
A esta inversión inicial se suman los gastos necesarios para mantener la actividad, entre ellos el seguro del vehículo, cuyo coste puede variar en función de factores como la siniestralidad o la experiencia del conductor.
En su opinión, con las condiciones actuales pueden ser necesarios entre diez y quince años para amortizar una licencia, lo que obliga a analizar la rentabilidad de la profesión a largo plazo.
La temporada marca el resultado anual
La experiencia de Sebastián refleja hasta qué punto la actividad del taxi puede estar condicionada por la estacionalidad, especialmente en destinos turísticos como Mallorca.
Los meses de mayor demanda permiten incrementar notablemente la facturación, pero también exigen más horas de trabajo y prácticamente ningún descanso. En invierno, el escenario cambia por completo y los ingresos descienden de manera considerable.
Por ello, el profesional considera que no basta con observar las cifras de los mejores meses para valorar la rentabilidad real del taxi.
La competencia con las VTC
Durante la entrevista, Sebastián también se refiere a la competencia de las VTC y a las diferencias existentes entre ambos modelos.
Según explica, mientras el taxi trabaja con tarifas reguladas, las plataformas VTC pueden aplicar precios variables en función de la demanda. A su juicio, esta diferencia puede condicionar la capacidad del taxi para competir en determinados momentos, especialmente cuando existe una elevada concentración de usuarios.
Detrás de los 7.000 euros hay muchas horas de trabajo
La principal conclusión que extrae Sebastián de su experiencia es que las cifras de facturación más elevadas no reflejan por sí solas la realidad económica de un taxista.
7.000 euros de facturación en un buen mes no equivalen a 7.000 euros de beneficio. Detrás de esa cantidad hay jornadas de hasta 14 horas, ausencia de días libres durante varios meses, gastos de combustible, seguros, mantenimiento y una inversión inicial que puede tardar años en recuperarse.
Una realidad que muestra la cara menos visible de una profesión en la que la temporada alta puede marcar la diferencia entre un año rentable y otro mucho más complicado.
Fuente | mundodeportivo.com
