Uber Eats ha reconocido una deuda superior a los 110 millones de euros por cotizaciones sociales pendientes de unos 60.000 repartidores en España, contratados como falsos autónomos durante años. Este reconocimiento llega en pleno proceso de adaptación de la compañía a la normativa laboral vigente.
Regularización tras años de conflicto
La plataforma ya había anunciado su intención de dejar de operar con repartidores autónomos en España para adaptarse a la conocida “Ley Rider”, que obliga a las empresas del sector a contratar a sus trabajadores como asalariados.
Durante años, el modelo de negocio de Uber Eats se basó en considerar a sus repartidores como autónomos, una práctica que ahora ha sido cuestionada por la Inspección de Trabajo, que inició actuaciones para esclarecer la situación laboral de estos trabajadores.
Investigación y posibles consecuencias
La investigación abierta por la Inspección concluyó con la reclamación de estas cotizaciones no abonadas, además de señalar miles de altas irregulares. Este proceso podría derivar en responsabilidades adicionales si se confirman incumplimientos graves.
Un precedente en el sector
El caso de Uber Eats vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre las condiciones laborales en las plataformas digitales y la necesidad de garantizar derechos básicos a los trabajadores.
Para el sector del transporte, incluido el taxi, este tipo de situaciones refuerza la importancia de un marco regulador claro que evite prácticas de competencia desleal y garantice que todos los operadores cumplan con las mismas normas.
La regulación, clave para un mercado justo
La llamada “Ley Rider” supuso un punto de inflexión en España al reconocer la relación laboral de los repartidores con las plataformas digitales. Sin embargo, casos como este evidencian que su aplicación efectiva sigue siendo un reto.
Desde distintos sectores profesionales insisten en que el cumplimiento de la normativa es esencial para evitar desigualdades y proteger tanto a los trabajadores como a los servicios regulados, como el taxi.
Fuente | europapress.es
