El taxi de Vigo ha dicho basta. La oleada de robos en vehículos estacionados en la calle ha llevado al sector a tomar medidas por su cuenta: cerca del 80% de los taxistas ya ha instalado o está tramitando cámaras de videovigilancia.
Una reacción directa ante una situación que consideran insostenible y que vuelve a poner sobre la mesa la falta de protección real a un servicio público esencial.
Robos cada vez más violentos
Los últimos incidentes han encendido todas las alarmas. El caso más grave se produjo en la calle Ramón Nieto, donde un ladrón destrozó a pedradas un taxi recién adquirido, causando importantes daños y llevándose la recaudación.
No es un hecho aislado. Los robos nocturnos en taxis aparcados en la vía pública se han convertido en una constante, especialmente para aquellos profesionales que no disponen de garaje.
El sector actúa: cámaras como defensa
Ante esta situación, el colectivo ha optado por reforzar su seguridad con sistemas de videovigilancia.
Las cámaras, instaladas en el interior de los vehículos, se activan automáticamente ante impactos o movimientos sospechosos, grabando tanto dentro como fuera del taxi. En varios casos, estas imágenes ya han sido clave para identificar a los autores de los robos.
Desde el sector destacan también su efecto disuasorio: la presencia visible de cámaras reduce los intentos de fraude, impagos y delitos.
Inversión obligada… que paga el taxista
La implantación de estos sistemas no es gratuita. Son los propios profesionales quienes asumen el coste, que ronda los 300 euros por vehículo.
Una inversión que el sector considera necesaria, pero que evidencia la falta de medidas estructurales para garantizar su seguridad.
Un problema que se suma a otros
Los robos llegan en un momento especialmente delicado para el taxi en Vigo. A la inseguridad se suman el incremento de los costes —como los seguros— y la presión de modelos que consideran competencia desleal.
El resultado: un sector que, pese a ser clave para la movilidad diaria de la ciudad, se ve obligado a defenderse por sus propios medios.
El taxi exige protección real
Los profesionales reclaman más implicación institucional para frenar esta situación y garantizar condiciones dignas de trabajo.
Mientras tanto, el taxi sigue haciendo lo de siempre: dar servicio a la ciudad. Pero ahora, además, vigilando su herramienta de trabajo para que no sea el próximo objetivo.
Fuente |farodevigo.es
