Las Palmas de Gran Canaria ha puesto en marcha un innovador servicio de taxi-guagua que está mejorando la movilidad en varios barrios periféricos sin conexión directa con el transporte público. La iniciativa, impulsada por el Cabildo y el Ayuntamiento, funciona como una lanzadera gratuita que acerca a los vecinos hasta las paradas de guaguas más próximas.
Desde su arranque el pasado 26 de enero, este sistema presta servicio en zonas como Llanos María Rivera, La Palma, Siete Puertas y El Zardo, donde los residentes tenían que caminar largos trayectos para acceder al transporte interurbano.
Un servicio cercano y adaptado al barrio
El funcionamiento es sencillo: el taxi recorre rutas establecidas y recoge a los vecinos para acercarlos a puntos de conexión con las líneas de guaguas. En total, ofrece seis trayectos diarios de lunes a viernes —tres de ida y tres de vuelta—, además de un servicio nocturno durante el fin de semana.
Los horarios están pensados para cubrir las principales franjas de movilidad, especialmente en horas punta de la mañana y del mediodía, facilitando el acceso al trabajo, centros educativos o servicios sanitarios.
Una respuesta a años de demanda vecinal
El proyecto nace tras años de reclamaciones de los vecinos de estos barrios, que denunciaban la falta de conexión directa con el transporte público. Ante las dificultades para que las guaguas accedieran a estas zonas por limitaciones operativas, el taxi-guagua se ha convertido en una alternativa eficaz.
Los usuarios destacan su utilidad, especialmente en días de lluvia o para personas con mayores dificultades de movilidad, al reducir los desplazamientos a pie hasta las paradas más cercanas.
Más que transporte: un servicio de proximidad
El carácter cercano del servicio es uno de sus principales valores. Los conductores conocen a los vecinos y adaptan el servicio a sus necesidades, generando un ambiente de confianza poco habitual en el transporte público convencional.
Además de mejorar la accesibilidad, este modelo contribuye a optimizar la movilidad en áreas rurales o de difícil acceso, donde la demanda no justifica grandes vehículos pero sí soluciones flexibles.
Un modelo con potencial
La experiencia del taxi-guagua refuerza la idea de que fórmulas híbridas pueden complementar el transporte tradicional, especialmente en zonas menos densas. Su buena acogida abre la puerta a que iniciativas similares puedan extenderse a otros puntos de la isla o del territorio nacional.
Fuente | laprovincia.es
