La nueva ley del taxi que tramita Catalunya acumula retrasos y dudas jurídicas que están frenando su aprobación, mientras el sector de los VTC denuncia un escenario de creciente descontrol. La norma, llamada a redefinir el transporte de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, podría demorarse más de lo previsto e incluso quedar en el aire.
Dudas legales y plazos inciertos
El texto, impulsado por varios grupos parlamentarios, ha sido remitido a la Comisión Europea para que evalúe su encaje con el derecho comunitario, un trámite que añade más incertidumbre al calendario. Aunque este proceso no paraliza formalmente la tramitación, sí puede introducir recomendaciones clave que obliguen a modificar el contenido de la ley. En el peor de los escenarios, la respuesta podría demorarse hasta 18 meses.
Estas dudas sobre su viabilidad jurídica están enfriando las previsiones iniciales, que apuntaban a una aprobación relativamente rápida. Ahora, en el sector ya se asume que difícilmente verá la luz a corto plazo.
Un sector VTC en situación límite
Mientras tanto, los VTC alertan de un escenario de “caos” operativo. Denuncian una normativa confusa, controles constantes y una proliferación de गतिविधades irregulares que complican aún más su actividad diaria.
Además, muchas licencias están próximas a caducar, lo que podría dejar a numerosos conductores en un limbo legal. Desde el sector advierten de que la falta de una regulación clara está favoreciendo la aparición de operadores clandestinos y prácticas fuera de control.
Tensiones y amenazas de movilización
El malestar ha ido en aumento en ambos lados. Mientras asociaciones del taxi presionan para sacar adelante la ley cuanto antes, desde el entorno VTC reclaman su retirada y la elaboración de un nuevo marco normativo que garantice seguridad jurídica.
En este contexto, no se descartan nuevas movilizaciones. Algunos colectivos ya han planteado protestas para visibilizar su situación y exigir soluciones urgentes a la Administración.
Un conflicto sin resolver
Catalunya lleva años intentando regular la convivencia entre taxi y VTC sin lograr un equilibrio estable. La nueva ley pretendía ser el punto de inflexión, pero su bloqueo amenaza con prolongar un conflicto que sigue abierto.
A la espera de decisiones políticas y del pronunciamiento europeo, el sector continúa operando en un escenario de incertidumbre que afecta tanto a profesionales como a usuarios.
Fuente | lavanguardia.com
