Los conductores dejarán atrás una excepción vigente durante décadas; el sector considera que la medida tiene implicaciones específicas por las características de la profesión
El próximo 1 de octubre marcará un antes y un después para los profesionales del taxi. A partir de esa fecha, los taxistas estarán obligados a utilizar el cinturón de seguridad también cuando circulen por vías urbanas, poniendo fin a una excepción que se ha mantenido durante décadas.
La medida forma parte de las modificaciones introducidas en el nuevo Reglamento General de Circulación, aprobado el pasado mes de junio, y no afecta únicamente al taxi: también se extiende a los conductores de vehículos de mercancías y a los profesores de autoescuela.
El cambio ha generado diferentes opiniones dentro del sector. Mientras algunos profesionales consideran que utilizar el cinturón refuerza la seguridad y puede reducir las consecuencias de un accidente, otros advierten de que la realidad del taxi presenta determinadas particularidades que deberían haberse tenido en cuenta.
Una profesión con constantes paradas y desplazamientos
Uno de los argumentos que plantea una parte del colectivo está relacionado con el propio funcionamiento del taxi durante una jornada de trabajo.
En ciudades como Barcelona, algunos profesionales señalan que el conductor realiza constantemente paradas, recoge y deja pasajeros y entra y sale del vehículo con frecuencia. Para ellos, incorporar el cinturón de manera permanente puede modificar una dinámica de trabajo que lleva años desarrollándose bajo la excepción anterior.
No obstante, otros taxistas explican que ya utilizan el cinturón habitualmente y no consideran que la nueva obligación vaya a suponer un cambio significativo en su actividad.
La percepción también varía en función de la experiencia. Entre los profesionales más jóvenes existe una mayor costumbre de utilizarlo, mientras que algunos conductores veteranos llevan décadas conduciendo por ciudad sin abrochárselo debido a la excepción existente hasta ahora.
La seguridad ante posibles agresiones, otro de los argumentos del sector
Junto a las cuestiones relacionadas con la operativa diaria, existe una preocupación especialmente vinculada a la seguridad de los conductores ante situaciones conflictivas dentro del vehículo.
Algunos profesionales consideran que llevar el cinturón puede limitar sus movimientos en caso de tener que reaccionar rápidamente ante una agresión o un intento de robo por parte de un pasajero.
Este argumento ha cobrado especial relevancia después de los recientes episodios de violencia sufridos por taxistas durante el ejercicio de su actividad. Desde el sector se apunta que el conductor permanece solo y, además, trabaja de espaldas al pasajero, una circunstancia que puede incrementar la sensación de vulnerabilidad.
Una excepción que llega a su fin
El presidente del Sindicato del Taxi de Catalunya, Antoni Servós, considera que la excepción existente hasta ahora podía entenderse como una anomalía normativa, aunque defiende que también existían motivos relacionados con la seguridad del conductor para mantenerla.
El debate, por tanto, no se limita a si el cinturón es una herramienta de seguridad vial, sino a cómo debe aplicarse en una profesión con unas condiciones de trabajo diferentes a las de la mayoría de conductores.
Las consecuencias serán las mismas que para el resto
Con la entrada en vigor de la nueva obligación, los taxistas que no utilicen el cinturón se enfrentarán a las mismas consecuencias previstas para el resto de conductores.
Según la información recogida en la normativa, no utilizarlo puede suponer una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir.
Para un profesional que pasa buena parte de su jornada al volante, el cambio obliga así a incorporar definitivamente el cinturón como parte habitual de su trabajo en ciudad.
El sector pide que se tenga en cuenta la realidad del taxi
Más allá de las distintas opiniones entre los propios profesionales, la entrada en vigor de esta medida vuelve a plantear la necesidad de contemplar las particularidades del trabajo del taxista a la hora de establecer normas de seguridad.
El taxi es una actividad en la que el conductor comparte durante horas un espacio reducido con pasajeros desconocidos, realiza continuas paradas y puede encontrarse con situaciones imprevisibles durante un servicio.
A partir del 1 de octubre, todos esos profesionales tendrán que adaptarse a una norma que pone fin a una excepción histórica y que supondrá un cambio visible en el día a día de miles de taxistas.
Fuente |as.com
