Con 39 años de experiencia en el sector, este profesional de Alicante apostó por la movilidad eléctrica en 2022. Cuatro años después, destaca la ausencia de averías importantes, el ahorro en mantenimiento y una autonomía que le permite cubrir sus jornadas laborales sin recargar durante el día.
La experiencia de los profesionales del taxi que han incorporado vehículos eléctricos a su actividad permite conocer cómo responden estos modelos ante un uso intensivo. Eusebio, taxista de Alicante, es uno de esos casos. En 2022 decidió dar el paso hacia la electrificación y adquirió un vehículo eléctrico con el que ya ha recorrido cerca de 400.000 kilómetros en cuatro años.
Con casi cuatro décadas de experiencia al volante, reconoce que inicialmente no tenía previsto comprar un coche eléctrico. De hecho, había iniciado los trámites para adquirir un vehículo híbrido, pero el plazo de entrega le llevó a valorar otras opciones.
Finalmente, se decantó por un modelo eléctrico cuyo precio inicial ascendía a 51.000 euros. Tras las ayudas y la devolución del IVA que menciona, el coste final se redujo hasta los 34.600 euros.
Ahora, después de varios años de trabajo diario, Eusebio considera que la decisión ha sido acertada, especialmente por los costes de funcionamiento y la respuesta del vehículo en las exigentes condiciones del servicio de taxi.
Menos visitas al taller y ahorro en mantenimiento
Uno de los aspectos que más destaca el taxista es la fiabilidad de su coche. Según explica, durante estos cuatro años de uso intensivo no ha sufrido averías importantes, salvo un problema con un botón del freno de estacionamiento eléctrico que se solucionó en garantía.
Eusebio compara esta experiencia con la de sus anteriores vehículos de combustión, que requerían revisiones periódicas para cambiar aceite, filtros y otros componentes.
En su caso, calcula que ha ahorrado entre 7.000 y 9.000 euros en mantenimiento desde que comenzó a utilizar el vehículo eléctrico. A esta cantidad suma el ahorro en combustible, que estima en una horquilla de entre 5.000 y 7.000 euros anuales, según su experiencia.
Estas cifras corresponden a sus propios cálculos y dependen de factores como los kilómetros recorridos, el precio de la electricidad y los combustibles, las condiciones de carga y el mantenimiento de cada vehículo.
Autonomía suficiente para cubrir dos turnos
Otro de los puntos que valora es la autonomía de la batería. Eusebio comparte el trabajo con su hija y asegura que el coche les permite realizar jornadas de entre 300 y 500 kilómetros, dependiendo del día, sin necesidad de detenerse a recargar durante la jornada habitual.
El taxista recuerda que el vehículo homologaba inicialmente 535 kilómetros de autonomía y que, tras recorrer cerca de 400.000 kilómetros, sigue mostrando estimaciones de entre 480 y 490 kilómetros en determinadas condiciones.
No obstante, la autonomía real puede variar según la temperatura, el estilo de conducción, la velocidad, el uso de la climatización y el estado de la batería.
La carga doméstica es otro elemento importante en su experiencia. Eusebio recarga principalmente en su vivienda, lo que le permite reducir el coste energético frente al repostaje de gasolina. Cuando la actividad lo requiere, especialmente en verano, recurre ocasionalmente a la carga rápida.
La electrificación avanza poco a poco en Alicante
Cuando adquirió su vehículo eléctrico en 2022, Eusebio calcula que había entre ocho y diez taxis eléctricos en el área metropolitana de Alicante. Según su estimación, actualmente la cifra se sitúa entre 30 y 40 vehículos.
Aunque el crecimiento todavía es limitado, considera que cada vez más profesionales se interesan por esta tecnología al comprobar los resultados de quienes ya trabajan con ella.
Su experiencia también pone de manifiesto que la idoneidad de un vehículo eléctrico depende de las necesidades de cada taxista: el kilometraje diario, la posibilidad de cargar en casa, la organización de los turnos y la disponibilidad de infraestructura de recarga son factores determinantes.
Su próximo objetivo: transmitir la licencia a su hija
A sus 64 años, Eusebio prevé continuar trabajando un par de años más antes de tramitar la transmisión de la licencia a su hija y jubilarse.
Eso sí, no tiene intención de desprenderse de su vehículo eléctrico. Según explica, se quedará con él y dejará que su hija elija el coche con el que quiera continuar la actividad.
Su caso refleja cómo la electrificación está encontrando espacio en el taxi a través de las experiencias de profesionales que evalúan sus ventajas y limitaciones en el trabajo diario. El coste de la energía, el mantenimiento, la autonomía y las condiciones de carga siguen siendo claves para determinar la rentabilidad de estos vehículos en el servicio profesional.
Fuente | elespanol.com
