La Dirección General de Tráfico ha puesto fin a una histórica excepción en la normativa de tráfico: desde ahora, los conductores de taxi estarán obligados a utilizar el cinturón de seguridad en todo momento mientras circulan.
Hasta ahora, la legislación permitía que tanto taxistas como repartidores urbanos pudieran prescindir de este sistema de protección en determinados servicios, una medida que durante años generó debate dentro y fuera del sector.
Seguridad frente a costumbre
El cambio normativo responde a criterios de seguridad vial. Circular sin cinturón en vehículos equipados con airbag incrementa notablemente el riesgo de lesiones graves en caso de accidente, especialmente en impactos frontales o incluso en colisiones leves habituales en ciudad.
Desde Tráfico consideran que mantener esta excepción era incompatible con los estándares actuales de seguridad, por lo que su eliminación busca reducir lesiones y víctimas en el ámbito profesional.
¿Por qué algunos taxistas no lo usaban?
Parte del sector ha defendido tradicionalmente esta excepción por motivos prácticos y de seguridad personal. Entre los argumentos más habituales destacan:
- Mayor facilidad para salir rápidamente del vehículo en caso de atraco
- Incomodidad al tener que poner y quitar el cinturón en servicios con frecuentes paradas
- Rutina adquirida durante años bajo una normativa permisiva
No obstante, también hay un amplio grupo de profesionales que ya utilizaban el cinturón de forma habitual, priorizando su protección ante cualquier tipo de accidente.
Opiniones divididas en el sector
La medida ha reabierto el debate entre los taxistas. Algunos consideran que no supone ningún cambio relevante porque siempre han apostado por el uso del cinturón como elemento básico de seguridad.
Otros, especialmente conductores con más años en la profesión, siguen viendo la obligatoriedad como una incomodidad o incluso un riesgo en situaciones concretas, aunque reconocen que deberán adaptarse a la nueva normativa.
Sanciones por incumplimiento
El no uso del cinturón de seguridad conlleva una sanción de 200 euros y la retirada de 4 puntos del carné de conducirpara el conductor.
En el caso de los pasajeros, la responsabilidad seguirá siendo individual: si un cliente no se abrocha el cinturón, será él quien asuma la multa económica, sin afectar al taxista en términos de puntos.
Un cambio hacia la seguridad total
Con esta decisión, la DGT elimina una de las últimas excepciones en materia de seguridad vial profesional, equiparando a los taxistas con el resto de conductores.
El objetivo es claro: reforzar la protección en un sector que pasa muchas horas al volante y que, por su exposición diaria al tráfico urbano, está especialmente expuesto a riesgos.
Fuente | eldebate.com
