Un conductor asegura que una clienta en estado de embriaguez golpeó su vehículo tras negarse a realizar el trayecto y reclama medidas para proteger a los profesionales
La seguridad de los taxistas de Vitoria vuelve a situarse en el centro del debate después de un nuevo incidente registrado durante la noche del pasado sábado en la plaza Lovaina. Un profesional del sector denunció haber vivido una situación violenta cuando una clienta, aparentemente en estado de embriaguez, golpeó su vehículo después de que el conductor se negara a trasladarla.
El episodio ha reavivado el malestar entre parte del colectivo, que reclama mayor protección durante las horas nocturnas y cuestiona que los conductores tengan que afrontar determinadas situaciones de riesgo mientras prestan un servicio público.
“No tengo que aguantar agresiones de nadie”
El taxista afectado manifestó su preocupación por lo ocurrido y aseguró que los profesionales están “expuestos por obligación” a incidentes que, según su percepción, se producen con demasiada frecuencia.
El conductor también advirtió de que la situación puede terminar derivando en consecuencias más graves si no se adoptan medidas preventivas. En este sentido, llegó a señalar que, si se produce un incidente de mayor gravedad, la responsabilidad recaería sobre el Ayuntamiento y el área municipal de Movilidad.
Posteriormente, anunció públicamente su decisión de no realizar las guardias nocturnas mientras considere que no existen garantías suficientes para desarrollar su trabajo con seguridad.
“UN TAXI MENOS. NO ESTOY DISPUESTO A PRIORIZAR QUE LA GENTE SALGA DE FIESTA POR ENCIMA DE MI SEGURIDAD”.
El debate se traslada a la ciudadanía
La denuncia generó un intenso intercambio de opiniones entre usuarios del Buzón Ciudadano del Ayuntamiento de Vitoria, con posiciones muy enfrentadas.
Algunos ciudadanos defendieron que el taxi tiene la obligación de garantizar el servicio nocturno y cuestionaron que un profesional pueda dejar de realizar una guardia. Entre las respuestas se llegó a plantear que, si los taxistas no quieren asumir ese horario, deberían incorporarse otras alternativas privadas de transporte.
Otros usuarios, sin embargo, mostraron su apoyo al profesional y rechazaron que los daños materiales o las agresiones contra los taxistas puedan considerarse parte normal de su trabajo.
Daños que recaen sobre el propio profesional
Una de las cuestiones que más se repite entre las voces favorables al taxi es que los conductores asumen directamente las consecuencias económicas de los daños que puedan sufrir sus vehículos.
Para estos ciudadanos, que un profesional termine pagando de su bolsillo una luna rota, una abolladura o cualquier otro desperfecto provocado durante un servicio no debería formar parte de las condiciones normales de una actividad laboral.
El debate ha puesto así sobre la mesa una cuestión que trasciende la obligación de prestar servicio: hasta dónde debe llegar la exposición de un trabajador cuando considera que existe un riesgo para su integridad física o para su vehículo.
La noche, uno de los principales focos de preocupación
Los episodios relacionados con pasajeros en estado de embriaguez y comportamientos violentos se han convertido en uno de los principales motivos de preocupación para los taxistas que trabajan de madrugada.
A diferencia de otros servicios de transporte, el conductor de taxi desarrolla buena parte de su actividad solo, dentro de un espacio reducido y en contacto directo con pasajeros, circunstancias que pueden dificultar la reacción ante una situación conflictiva.
El incidente de Lovaina vuelve a poner el foco en la necesidad de buscar mecanismos que permitan compatibilizar la prestación del servicio nocturno con la seguridad de los profesionales.
Un conflicto que va más allá de un incidente puntual
La discusión surgida en Vitoria refleja un enfrentamiento entre dos posiciones: quienes consideran prioritario garantizar la disponibilidad del taxi durante la noche y quienes entienden que la obligación de prestar un servicio público no puede implicar asumir situaciones de violencia o riesgo sin medidas suficientes de protección.
El caso vuelve a abrir, por tanto, el debate sobre las condiciones en las que trabajan los taxistas durante las noches y sobre qué medidas deberían adoptar las administraciones para reforzar su seguridad sin poner en cuestión la continuidad del servicio.
Fuente | nortexpres.com
