El sector reclama mantener la excepción en ciudad tras la agresión de un compañero que recibió 16 puñaladas y pide también más presencia policial durante los turnos nocturnos
La entrada en vigor este 1 de octubre de la reforma del Reglamento General de Circulación ha supuesto un cambio importante para los profesionales del taxi: desde hoy, el cinturón de seguridad es obligatorio también en los desplazamientos urbanos, después de desaparecer la excepción que permitía a estos conductores no utilizarlo durante determinados servicios.
La medida vuelve a situar en el centro del debate una reivindicación que el sector viene trasladando a la Dirección General de Tráfico (DGT): mantener una excepción para los taxistas cuando trabajan dentro de las ciudades, especialmente por las características particulares de una profesión que se desarrolla en un habitáculo cerrado y en contacto permanente con pasajeros.
El taxi reclama que se tenga en cuenta su seguridad
En Sevilla, la polémica ha adquirido una especial relevancia después de la agresión sufrida recientemente por un taxista durante un servicio nocturno. El conductor recibió 16 puñaladas y, pese a las heridas, consiguió desplazarse hasta una comisaría para pedir ayuda.
La Unión Sevillana del Taxi y Élite Taxi Sevilla utilizaron este caso para reiterar su oposición a la obligatoriedad del cinturón en vías urbanas. Las asociaciones sostienen que un conductor sujeto al asiento puede tener mayores dificultades para reaccionar y escapar en caso de sufrir una agresión dentro del vehículo.
Desde el sector se ha defendido que los taxistas trabajan solos, en un espacio reducido y trasladando continuamente a personas desconocidas, por lo que una situación de violencia puede producirse en cuestión de segundos.
El cinturón ya es obligatorio desde hoy
Con la entrada en vigor del Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, desaparecen las exenciones que permitían a determinados profesionales no utilizar el cinturón en circunstancias concretas. La obligación afecta a los taxistas, conductores de determinados vehículos de mercancías y profesores de autoescuela, que deberán llevarlo durante la conducción.
La DGT, por su parte, mantiene que el cinturón debe proteger frente al riesgo de las lesiones derivadas de un accidente y considera que los problemas específicos de seguridad personal de los profesionales deben abordarse mediante medidas de protección diferentes, en lugar de mantener la exención.
Más policía para los turnos de noche
La controversia sobre el cinturón coincide además con otra de las principales reclamaciones del taxi sevillano: mayor presencia policial durante la noche.
Las asociaciones denuncian que la escasez de efectivos de Policía Local y Nacional se hace especialmente evidente durante los turnos nocturnos y aseguran que, ante una incidencia, solicitar una patrulla puede implicar largos tiempos de espera o incluso que los agentes no lleguen a desplazarse.
Por ello, el colectivo ha pedido al Ayuntamiento de Sevilla que refuerce la vigilancia y adopte medidas específicas para mejorar la protección de los profesionales que trabajan durante la madrugada.
Videovigilancia como medida de protección
Entre las alternativas planteadas por el sector también figura la instalación de cámaras de seguridad en los taxis, dentro del marco de la normativa vigente.
La Unión del Taxi considera que estos sistemas pueden contribuir a la prevención, disuasión e identificación de los responsables cuando se produzca una agresión, aunque reconoce que por sí solos no impedirían todos los ataques.
El debate sobre el cinturón queda así ligado a una cuestión que el taxi viene poniendo sobre la mesa: cómo compatibilizar la seguridad vial con la seguridad personal de los conductores profesionales, que desde este 1 de octubre deben adaptarse a una obligación que pone fin a una excepción vigente durante décadas.
Fuente | diariodesevilla.es
